Enseñanza religiosa (3/7) Como Tomás, "respondeo dicendum".

Pasemos al opúsculo que responde a cincuenta preguntas que aquí, por necesidad, resumimos en una docena.
Cuestiones
1. Educación plena e integral, dicen.
Ni plena ni integral, porque es parcial –sólo la de la Iglesia Católica “Romana”—y tendenciosa. Añadamos que la enseñanza de los “cuentos religiosos” la viven los niños igual que los cuentos de Perrault o Andersen, con la diferencia de que a aquéllos les revisten de dignidad, historicidad y compulsión moral que incita a obrar en forma de ritos y actos buenos.
Psicológicamente la enseñanza religiosa es degradante, deshumanizadora y despersonalizante. No podemos explicitar más cada uno de estos tres aspectos, pero los mantenemos como algo esencial para negar que se imparta enseñanza religiosa escolar.
La decisión de los padres que piden enseñanza religiosa obedece a muchas razones, las más de ellas espurias: estar más tiempo en el Colegio, conocer la cultura religiosa, recibir enseñanza en valores morales las más de las veces puramente éticos...
Añádase un hecho de psicología elemental. Los padres no son consecuentes con lo que piden para sus hijos: si a un niño, obligado por sus padres a estudiar religión, le dicen en el Colegio que hay que rezar, ir a misa, confesarse y comulgar y ve que sus padres no hacen ni lo uno ni lo otro, lo que se graba en la mente del niño es que dicha enseñanza es relativista y carente de valor ético, con ausencia absoluta de convicción en la enseñanza recibida.
Si luego además, de mayor, alguien le demuestra o él descubre que todo lo aprendido son cuentos, como lo son...
2. Dicen que la religión desarrolla todas las capacidades del alumno, lo cual es manifiestamente falso.
Y, dicen, desarrolla específicamente la capacidad trascendente, algo que cuando menos está mal expresado, porque no hay tal capacidad en el hombre, y también, de añadido, es falso. Lo que introduce es una visión mágica de la vida, muy acorde, eso sí, con la mentalidad infantil.
• ¿Amor de Dios Padre? ¿Un padre que, siendo Dios, permite que asesinen a su Hijo pudiendo, por ser omnipotente, hacer otra cosa? El niño lo que aprende aquí es sadomasoquismo.
• ¿Grandes preguntas? Las preguntas que se hace un niño siempre son inducidas, no surgen de él. Las razones para amar no son razones que un niño pueda asimilar: sí entiende que su madre o su amigo le quiera, pero no el “amor de Dios”.
• ¿El sentido de su vida? ¿La moralidad? Apropiación pura del proyecto vital humano. Añadase, respondiendo a la pregunta 18ª, que cuando caen los fundamentos doctrinales de la moralidad, ésta puede correr el riesgo de quebrarse, dado que se encuentra sin consistencia alguna, si no se ha encarnado en la estructura mental del individuo.
• Admítase el valor cultural e influjo del cristianismo en el pensamiento occidental, pero enséñese también el dolor, el sufrimiento, la destrucción, las guerras, la opresión, la penuria cultural y material que la religión ha generado.
• Relación con los otros saberes: ejemplos de inadecuación, todos. Admitir, por ejemplo, la ascensión –mito común a muchas religiones— le hace al niño infravalorar la ciencia que conlleva la elevación de los cohetes hacia el espacio. Admitir la creación del hombre hace muy difícil explicar la evolución, demostrada con datos científicos incontrovertibles. Y esto sí lo entiende el niño. Lo otro... cuentos.