¿Evolucionará el ser humano en el área volitiva?
No hay suficientes “Bibliotecas del Congreso” para tantos libros. No hay espacio ni tiempo para tantos CD. No hay capacidad o aptitud para asimilar tanta información.
Quizá sea el momento de derivar el objeto de la ciencia hacia los procesos neuronales que tienen que ver más con la voluntad que con la razón; con el control de las pulsiones que han llevado al enfrentamiento y a las guerras; con la asimilación racional de la ética.
Los "productos" de la ciencia se admiten sin discusión, se imponen por necesidad. En cambio los de la ética se ven, no se discuten pero es indiferente su acatamiento o no.
Para hallar la longitud de una hipotenusa es preciso realizar operaciones de raíz cuadrada; para acudir al trabajo será necesario levantarse de la cama y quizá tomar un medio de transporte; el niño no discute que, para ir al colegio, tenga que levantarse, vestirse y salir a determinada hora... Normal, lógico, sin discusión.
Sin embargo ayudar al necesitado que arrastra su miseria por la calle no suscita reacción de necesidad; ofrecer al "pordiosero" algo más que una limosna --a veces ni siquiera eso-- no obliga a buscarle medios dignos de subsistencia; no insultar como respuesta a una discusión agria no es algo que se perciba como normal; no poner en peligro la vida de los demás en la carretera; no sentir bochorno por ocultar o tergiversar una verdad sabiendo que puede producir daño; proscribir como conducta social el "quítate tú para ponerme yo"... Todo ello no ha llegado a ser "imperativo categórico mental" indiscutible.
Es un "bueno, sí, pero...". ¡Ésta es la evolución pendiente... y posible!