Pero ¿qué clase de perfección predican?

Antes de incidir en otros aspectos, remarquemos un hecho innegable, que muchos de los pretendidos caminos “de siempre” son caminos coyunturales, hechos de modas, caminos sociológicos: para cada época, un modelo de excelsitud.
Quien hoy pretendiera “ascender” por las vías de perfección señaladas por los teóricos y místicos del Siglo de Oro, terminaría en la miseria psicológica más grande o en la neurosis, cosa que de hecho les sucede a muchos “consagrados al Señor” que por tales vericuetos se pierden.
Miguel de Molinos, el místico proscrito por el estamento institucional, escribe una Guía espiritual que desembaraza al alma y la conduce por el interior camino para alcanzar la perfecta contemplación y el rico tesoro de la paz interior.
En su tiempo esa doctrina fue excluida de la ortodoxia por iluminada; en el nuestro, caso de que pudiera ser divulgada, lo sería por inhumana. Su pensamiento, que machaconamente se repite en otros aspirantes a la perfección, induce a una supuesta madurez espiritual que se puede etiquetar con múltiples adjetivos: degradante, individualista, antisocial, aversiva, iluminada, inducida, cobarde, negativa y, definitivamente, falsa y falsificada.
Muchas son las reflexiones que se nos vienen a la mente cuando del asunto "perfección" ligado a "religiosidad" hablamos:
• habría que convencer, a quienes propugnan determinados sistemas de vida perfecta, de que el camino espiritual y la vida interior de la mayor parte de los crédulos son más bien una "huida" de este mundo perverso que un enfrentamiento a él;
• que tal postura vital amputa una parte importante de su ser, le aísla, le empobrece;
• habría que decirles que la riqueza de la vida está en la aceptación de uno mismo;
• que esas "dudas de fe" o “noches del espíritu” de que tanto hablan, son reales no sólo como fenómeno sino en su contenido;
• convencerles de que deben asumir el mundo también como algo propio, como entorno que nos ha conformado y trabajar dentro de él para hacerlo más habitable y mejor;
• que rezar por este mundo corrompido es situarse al margen, pretendidamente por encima.
Recuérdese que el "ideal de perfección" de la Iglesia está en la "vida religiosa", órdenes y congregaciones. ¿Qué modelo de santidad es aquel que predica la "huida" del mundo? ¿Es una postura de valientes el huir, escaparse, desertar, abandonar...?