Los perdones de la Iglesia (3/5)

A propósito de la demanda de perdónde "un tal Blázquez".
9.- las guerras, todas las guerras, tantas provocadas y otras tantas otrora justificadas: en este asunto, como en casi todos, la Iglesia renquea detrás de la sociedad civil. Cuando Europa está ahíta de guerras y clama por la paz, se le llenó la boca al Jerarca Blanco predicándola; tras él, los turiferarios de turno, loando a su líder pacifista.
Europa no predica la paz, la practica; Europa no habla tanto de ella, la promueve porque vive su necesidad. ¿Para qué lamentarse y pedir perdón? ¿Sirve de algo?
10.- las guerras de religión, las más específicamente cristianas. Pido el perdón... al tiempo que garantizo el perdón de la Iglesia católica por aquello que de mal hayan padecido sus hijos. Si esto no es anacronismo y ganas de ofender... [por cierto, ¿a qué hijos se refiere?]

Gestos, sólo gestos, bienvenidos gestos, que quizá sirvan para teatralizar un pasado, cuando ya son impensables las guerras por un credo, cuando las gentes de Europa han sobrepasado las guerras y los motivos de las guerras.
No sirve dar cebada al burro muerto.
De todas formas, de algo han servido las guerras de religión: alejar a las gentes de doctrinas en cuyo seno han germinado. Europa se aparta de las creencias, primero de las fanáticas y después de las creencias en sí. ¡Y ya son ganas de afrentar decir incluso “garantizo el perdón”!

11.- el trato y aculturamiento de los indígenas: por más que se reúna con sus descendientes, por más que reconozca injusticias y horrores, nada tienen que ver éstos ya con sus ancestros.
América española, Canadá, Australia, Estados Unidos... JP-2 pidiendo perdón por lo que hicieron “sus” misioneros. ¿Sirve de algo rescribir la historia? ¿Qué resarcimiento pueden recibir hoy día que no sea el que la propia sociedad procura? Que asuma las consecuencias del retraso, de la opresión, de la miseria que ella ha provocado. Y en esto, mayor culpa tiene el protestantismo que el catolicismo. Es un argumento simplista, pero compárese la situación actual de África con la de América... ambas colonizadas.
12.- los tribunales especiales, como la Inquisición (1) o el Santo Oficio que unos deploran y otros justifican; unos piden perdón, otros los defienden.
(1)No quiero caer en el argumento fácil y populachero respecto a la eterna Inquisición:
1º porque no fue algo "español". Fue creada en el Concilio de Toulouse en 1229 y no se estableció en España hasta 1478;
2º porque preservó a España de una de las quiebras más tremendas habidas en Europa, las guerras de religión;
3º porque proporcionalmente a otros tribunales civiles, los "relajados" fueron relativamente pocos;
4º porque no se puede juzgar con criterios actuales algo tan coyuntural y que incidía de manera tan determinante en la sociedad civil.
Aún así, hay que gritar que la sola existencia de tal tribunal durante tantos siglos y los métodos utilizados son la antítesis de una sociedad “fundada en el amor”: se excluyen mutuamente. No hablemos ya de espíritu democrático o estado de derecho... que no hace al caso.
Todos aprenden de todos y la Inquisición fue el precedente histórico más sabroso que encontraron el nazismo y las dictaduras del siglo XX. Léase la confesión bajo tortura de Elvira del Campo (Toledo, 1567) y se verá hasta dónde podía llegar la espeluznante sinrazón de tanto clérigo fanático y lascivo. Había otros elementos de perversión "psicótica" añadidos.
12.- la cerrazón integrista perseguidora de la libertad. El integrismo supone la exclusión de la comunidad civil de aquellos que no profesan la misma fe. Una continuidad larvada del mismo es la lucha por incluir “la herencia cristiana” como afirmación de la Carta Europea.
Ahora, cuando la sociedad civil impone sus leyes humanas, es cuando la Iglesia exige que nadie se inmiscuya en su funcionamiento. ¡Soberbia quiebra de valores!.
Buena prueba del integrismo histórico la da la especial relación con el Islam, que ha asumido en la actualidad doctrinas y métodos de penetración cristianos. Ahora pretende la Iglesia llamarlos hermanos para superar, por el mutuo perdón, un pasado de enfrentamientos... y recibe las bofetadas oportunas.
13.- las connivencias con la mafia. Sucede lo mismo que con el nacionalismo vasco: cuando la fiera está lejos y no puede morder, se chilla contra ella; si está cerca, mejor estar callados y quietos. La vida es lo primero.
14.- el racismo, sea antisemitismo, apartheid, castas indias, discriminación de indígenas, luchas tribales, opresión de aborígenes, trata de negros (uno de los capítulos más denigrantes de la implicación histórica de la Iglesia)...
De todo tiene en abundancia la historia eclesiástica. En esto también la Iglesia a dos pasos del poder político, el uno para estar cerca y el otro para probar su alejamiento.
15.- la colaboración o anuencia de los católicos en las masacres de Ruanda, una de las atrocidades mayores de la historia, en la que directamente se vio implicado el estamento católico.
De 8 millones de habitantes, de ellos 3,6 millones católicos, 1 millón de muertos en dos años. Es, con Burundi, el país africano con mayor porcentaje de católicos. Ellos mismos lo dicen: Tras noventa y cuatro años de evangelización, estas matanzas son la sentencia de nuestro fracaso.
Los polvos de pensamientos racistas traen los lodos de barbarie. ¡Qué fácil es decir todos deberán responder de sus crímenes ante la historia y ante Dios! Y qué grado de cinismo afirmar que la Iglesia como tal no puede considerarse responsable de las culpas de sus miembros...
Cuando no se puede hacer nada, mejor sería, por decencia judicial, callar.
Cierto, y todos lo sabemos, que la mortandad poco tenía que ver con aspectos religiosos, pero en ese caso ¿de qué se pide perdón? ¿Por qué autoimplicarse en el afán de justicia? Con palabras suyas: ¿Qué tipo de fe cristiana ha penetrado en estos países? No sirve reaccionar ante hechos consumados que la creencia ni es capaz de prevenir ni extirpa de su seno.
16.- El papado en sí, no sólo la existencia de papas corruptos, inmorales, nepotistas... Dice uno de los suyos: ...convendría que el papa transformara el Vaticano en un museo y se trasladara a las puertas de Roma. ¡Chirrían tantas cosas!
Que la Iglesia sea un Estado, que tenga guardias suizos como institución y moneda propia; la corrupción moral, la connivencia y aprovechamiento del poder civil, la opacidad de sus cuentas, las inversiones, las ingentes cantidades de dinero que recibe del mundo católico... ¡y junto a eso la infalibilidad!
¿Estarían dispuestos a una quiebra radical de esa manifestación flagrante de temporalidad? ¿De qué pide perdón JP-2 si él mismo ha propiciado su exaltación gloriosa como un vulgar líder de masas en todos sus viajes?
Hay quien ya alzó su voz turbada para decir que la secuela de “crímenes” que el pretérito sucesor de Pedro atribuyó más o menos explícitamente a la historia de la Iglesia católica creó una cierta incomodidad...
...Ello no hará el cristianismo más interesante, sino que posiblemente lo hará más patético, decía ese alguien.