Adios al cardenal Martini.

Hoy es un día importante en la Iglesia. Evidentemente no porque este Blog cumpla su primer año de edad, a lo que ya me he referido en otro post, sino porque el cardenal Martini, arzobispo emérito de Milán, pierde sus derechos electorales por cumplir ochenta años.

No simpaticé nunca con el cardenal jesuita aunque reconozco su notable personalidad. Es una de las últimas reliquias del progresismo eclesial si bien, en sus días, ya notablemente moderado. Los excesos postconciliares se habían desacreditado tanto que Martini, llegado más tarde a la cúpula eclesial, inteligente como es, no los asumió con pasión. Él no había sido miembro episcopal del Concilio y mantuvo siempre una ambigua postura de sí pero no.

El atentado contra Juan Pablo II y sus posteriores enfermedades erigieron al cardenal milanés como el papabile seguro que deseaba el progresismo. Cierto que le encontraban corto en eso pero no tenían otro. Mas Juan Pablo II no se moría y Martini cada vez tenía más años. El Papa le aceptó una rápida renuncia a su mitra milanesa, sorprendentemente rápida, y pasó a ser emérito. Parece que la enfermedad también le había tocado.

En el último cónclave, único en el que participó, tenía ya setenta y ocho años. Jubilado y se decía que enfermo, y con un Colegio Cardenalicio incondicional de la línea Wojtyla, sus posibilidades eran ya mínimas aunque la prensa afín seguía considerando su candidatura.

Pienso, aunque no tengo datos que lo confirmen, que él debió ser el muñidor de la candidatura Bergoglio, también jesuita, para intentar cerrar el paso a Ratzinger. Si así hubiera sido, fracasó.

A partir de hoy ya no tendrá voto en un eventual cónclave. Yo me alegro mucho. Creo que la Iglesia no pierde nada con su desaparición. Más bien gana. Pero es una opinión personal que no tiene que compartirse.

Pese a lo dicho le deseo una ancianidad feliz. Y con cuantas menos declaraciones mejor. Las últimas que hizo fueron bastante penosas. Retiro, oración y buenos alimentos.
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