Los Bobos de Coria.

He dado sobradísimas muestras de paciencia ante insultos y chorradas. Ahí están todas. Pero el bobo suele no enterarse. Porque el caletre no le da para tanto. Pone su cagarruta y se cree un genio. Y tal vez hasta se lo cuenta a un amigo. He destruido a la cigüeña. Después de lo que le he dicho ya no levanta el vuelo.
En esta ocasión va por un tal Teòfil. Que verdaderamente es tonto de ese sitio. Donde la espalda pierde su casto nombre.
Pues claro, memo integral, que el cardenal Re no me ha llamado nunca. Hace falta ser mentecato para dar crédito a una broma que nadie, salvo un necio congénito, pudo pensar que fuera verdadera.
Además ese genio escribe horriblemente. Y lo de la "soverbia" ya es de matrícula de honor. Me corrijo, no es usted tonto de ese sitio. Es retonto. Sin duda Dios quiere hacerme purgar mis pecados dándome lectores como usted. Qué ya es castigo.
Sé, y lo asumo, que mis posiciones son controvertidas. Acepto todas las críticas y la inmensa mayoría de los insultos. Pero la estupidez rampante me irrita. No por mí sino por pensar que esos seres votan, comprometiendo el futuro de todos, arruinan el PIB, porque no pueden aportarle nada y no quiero ni pensar en cuales serán sus relaciones familiares creyéndose genios y siendo lo que lamentablemente son. Luego pasan las cosas que pasan.
El bobus vulgaris no va a comparecer en esta nueva sección. Pero quien se esfuerce en entrenarse va a ser retratado. Y seguro que va a ser un espacio divertido.