Otro obispo missing

Don Jesús Murgui, obispo de Mallorca, lo es porque lo dice la documentación fehaciente. No sé si en Mallorca alguien le reconocerá por la fotografía. Supongo que algunos de su proximidad más cercana, su vicario general y posiblemente los sacerdotes de la diócesis sí. Y tal vez algunos fieles. Pienso que no muchos pero puedo estar equivocado. Yo identifico a muchos obispos. A algunos por conocimiento personal. Y a otros por haberles visto. A Don Jesús, como me lo tropezara en la calle, con la cruz pectoral, tendría que preguntarle: ¿de dónde es usted obispo?

Hubo un tiempo en que su nombre sonaba incluso como sucesor en el arzobispado de Valencia. Después desapareció. Yo ni sé si lo está haciendo bien o mal en la mayor de las islas Baleares. Tal vez porque no esté haciendo gran cosa. Ni en bueno ni en malo.

Hoy aparece una estúpida noticia que pretende relacionarle con él. Estúpida la relación, que el hecho en sí tiene la gravedad que tenga. Y seguramente importante.

Un sobrino del obispo parece que ha sido condenado por agresiones a su mujer. ¿Qué tiene que ver eso con el obispo? Todo el mundo en su familia puede tener un elemento impresentable sin que ello involucre en lo más mínimo a los restantes miembros de su entorno familiar. Seguro que el obispo será el primero en lamentar esos hechos. Y más en persoma que probablemente fue quien casó a los hoy enfrentados.

La parte agredida creo haber entendido que culpa al parentesco del agresor con la para ella levedad de la sentencia. No entro en ello pero me parece que en estos días el parentesco con un obispo no vale de nada en los tribunales. Hasta puede ser contraproducente.

Pero no es de eso de lo que pretendía hablar. Un asunto privado, por lamentable que sea, está en ese ámbito. Lo que quiero señalar es que me parece penoso que el obispo de Mallorca salga a la luz pública por ser tío de ese sobrino.

Lo que lamento es que no aparezca por otras cosas. En eso está missing. Al menos yo no me he enterado.
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