(Diego Tolsada, en Vida Nueva). «Pensar y seguir a Jesús lleva consigo narrar y analizar la Escritura, los Padres, los concilios, las escuelas teológicas, etc. Ellas enseñan la relación y la comprensión que han mantenido y mantienen con Él las generaciones de creyentes». Esta es la primera frase que abre Jesús, hijo y hermano, esta monumental obra sobre Jesús y que marca el objetivo y el contenido de la misma.
Obra que intenta, según el propio autor, evitar dos escollos: el simple positivismo de los hechos que no tiene en cuenta la dimensión trascendente, pero también el fundamentalismo fideísta, que acaba por arruinar el acto de fe libre y adulto. Para ello, quiere mantener la unidad entre la historia de Jesús y lo que la confesión de fe afirma de él.
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