No hace muchos días estuve de visita en un hospital. En la oficina de recepción, como en muchas partes, había un montón de carteles con dibujos y frases, recordatorios y pequeños lemas que suelen formar parte de la decoración en estos lugares de trabajo. Me llamó especialmente la atención un cartel con esta frase:
“Es agradable ser importante, pero es mucho más importante ser agradable”.
Cuanta razón en pocas palabras. Seguramente pocos llegaremos a ser importantes y no tendremos la posibilidad de experimentar si es agradable o no el hecho de serlo. Pero seguramente todos podemos hacer
el esfuerzo de ser agradables, por lo menos un día o un trozo del día.
Encontrarnos con personas agradables es bien importante y realmente con ellas se nos facilita la jornada. Si al iniciar el día me encuentro con alguien agradable, parece que todo va a ser más simple. Si me encuentro con
caras hoscas, todo se complica y el dia se enmaraña.
Ser agradable es un esfuerzo que todos podemos realizar en cada momento. Si además intento ser agradable para que los demás
descubran al Señor, creo que todos salimos ganando, y es que es importante ser agradable.
Texto: Sor Carmen Solé.