Hace dos años cursé una asignatura de "psicología social", disfruté mucho con aquella materia y sobre todo por la manera de transmitir esos conocimientos con aquél profesor. Se hartó de repetirnos una frase, venía a decir: “El capital más importante de una organización es el capital humano, grabaros esto para la vida aunque sea lo único que recordéis de esta asignatura”.
Ahora estoy cursando otra materia de psicología que he escogido de manera voluntaria para completar los créditos del plan de estudios y tengo la suerte de volver a tener ese profesor.
Estamos llevando a cabo una dinámica de grupo muy interesante que te exige mucho, involucrarte, participar, aportar, mirar al otro, escuchar, etc.… con todo lo que conlleva en toda relación con los otros.
Estoy gratamente sorprendida por el clima que se está creando, sobretodo relacional y cómo se me hace presente esa frase del capital humano en un grupo de estudiantes de distintas carreras, en el que somos bastantes que por primera vez nos vemos las caras.
Es cierto que a una empresa no le hables de otro capital que no sea el que le da un beneficio, que le haga crecer cada vez más y ese beneficio vaya a más, para una empresa más por más es siempre quiero más.
Ahora esta experiencia de aula, enriquecedora, se me puede decir de teorías aunque les puedo asegurar que se aterriza en la práctica de quien ya está metido en el mundo laboral con realidades positivas y otras no tanto; y de quien finaliza estudios y ese mercado laboral es una incógnita y una realidad a afrontar.
Me pregunto: ¿por qué capital apuesto en mi vida de relación con los otros? En nuestras familias, en nuestras comunidades, proyectos (www.reinadelapau.com) también nos tienen que salir las cuentas pero ¿hay algo más? Y tanto que lo hay y de gran riqueza... ¿quién nos mueve?...
Todo ello por quien hizo de su vida una apuesta por el capital humano entregándose a la voluntad de Dios Padre para desde la cruz darnos la vida eterna, es Cristo Resucitado que ha de impregnar nuestras vidas desde lo que somos, queremos vivir y debemos aportar en nuestro mundo de hoy desde la fe.
Ojala nos vaya bien y nos salgan las cuentas y a Él también porque hizo su inversión por cada ser humano de por vida, administremos bien la gracia de Dios, “Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios” (1 Pe 4, 10). Texto: Hna. Ana Isabel Pérez.