Heridas en el corazón

Leía una reflexión en que se afirmaba: “Todos tenemos heridas en el corazón”. En aquel texto, al leer esa frase, me impactó pero a la vez no me dejó indiferente. A veces cuando lees determinados textos crees que no van para ti sino para los otros…pero al final acaba saliendo tu realidad con tus heridas.

Estaba haciendo unos días de retiro y en ese ambiente, inevitablemente entrando más a fondo en mí, esa afirmación de las heridas en el corazón también se hacían realidad en mí. Cuando todo va bien se siente cierta armonía y es reflejo en la vida de cada día en ti y en tu relación con los otros pero cuando “no es oro todo lo que reluce” hay que tener la fuerza para podar aquello que te produce mal, en la que no reluce el bien y lo sabes.

Ahora, allá en la montaña, donde el silencio interior recoge el alma, es ahí donde cara a cara, sin esfuerzos… la verdad brota a pesar de las heridas pero es ahí donde un nuevo aire empuja a asumir aquello que duele en el amor y buscar la manera de transformar, de que brote nueva vida y no se endurezca el corazón.

“Te conocía sólo de oídas, ahora te han visto mis ojos” (Job 42,5)


Texto: Hna. Ana Isabel Pérez.
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