La alegría de Santo Domingo

Solamente la situación de los sufrimientos ajenos, comenta el mismo Jordán, enturbiaban su aspecto alegre. Como era tan cordial y amaba a todos con sinceridad, era amado por todos. Esto no quiere decir que no tuviera enemigos pues los tuvo especialmente en los herejes a los que intentaba con todas sus fuerzas sacarlos de sus errores para llevarlos a Cristo.
“La cercanía espiritual a Santo Domingo puede ayudarnos e impulsarnos a ser predicadores de la alegría. Es una de las características del estilo de la predicación de la Orden. Hoy también necesitamos en la Iglesia recuperar la alegría evangélica: la alegría de la fe, la esperanza y del amor. ¿Cómo revivir la alegría del Reino predicado por Jesús y sus discípulos? ¿Cómo reflejar la alegría de Domingo? Sí, como él nuestra alegría está vinculada a tres cosas: a la compasión, a la pobreza y a la fraternidad”. (Francisco Javier Carballo Fernández o.p.)
Texto: Hna. María Nuria Gaza.