Lo que nos da la vida

Hace unos días leí en un librito que “la vida da a cada uno aquello que espera hallar”. No creo que esta afirmación pueda sostenerse como un máxima absoluta, pero si estoy convencida de que la vida de cada persona está bastante de acuerdo con sus expectativas.
Aquel que desde la mañana empieza el día con mal humor, seguro que encontrará menos brillante el sol, que quien lo inicia con una sonrisa dispuesto a vivir cuanto Dios le ofrezca y hacerlo con una acción de gracias.

La jornada tiene para todos horas de agobio y de soledad, pero también nos da serenidad y alegría si la vivimos pendiente de ayudar a los demás. Cada cual puede poner su acento donde crea, pero estoy convencida de que si confiamos en el Señor en Él hallamos la capacidad para avanzar, para proseguir, para continuar dando en cada momento lo mejor de uno mismo.

Dar siempre lo que es bueno no es fácil, el egoísmo y el pesimismo, que son hermanos, a veces nos pueden, y casi logran hacer desaparecer los buenos propósitos que realizamos desde la mañana.

Pero si pretendemos vivir de verdad una vida cristiana, una vida centrada en la búsqueda del querer de Dios, nunca nos van a fallar los medios ni las ocasiones para crecer en generosidad de espíritu, para hacer felices a los demás quizás con algo tan simple como puede ser ofrecer un vaso de agua fresca. Texto: Hna. Carmen Solé.
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