Los integrismos

Con extremo pesar veo como van apareciendo por doquier, cada día, más integrismos de todos colores.

Es cierto que desde los orígenes de la humanidad, el odio y la adversidad han hecho acto de presencia en todas partes, y tras ellos la guadaña de la muerte corre por el mundo a una velocidad vertiginosa.

Por un lado, leo en la prensa que los extremistas neonazis surgen con alarmante fuerza en Alemania y se enfrentan con los que con nobleza intentan acoger a los extranjeros. Pero no es este el único país que se encuentra con xenófobos, en Francia hay también muchas reacciones contra los extranjeros y por no ir más lejos, también en el nuestro.

Por otro lado, el extremismo musulmán atemoriza en muchos países y sus habitantes tienen que huir aterrados de sus tierras dejando tras de sí todo lo que les había constituido: sus tradiciones, su cultura, sus esperanzas puestas en el porvenir y lo más lamentable, ver a parientes y a conocidos asesinados.

En otra parte, un gran número de adolescentes son arrastradas por los terroristas sin que se logre rescatarlas; iglesias quemadas; niños y jóvenes secuestrados. No pasa día en que no nos enteremos de este tipo de noticias.

El Papa Francisco en su homilía del 21 de abril en la capilla de santa Marta dijo: “Pensemos en nuestros hermanos degollados en la playa de Libia; pensemos en ese chico quemado vivo por ser cristiano; pensemos en esos inmigrantes que en altamar fueron lanzados por ser cristianos”. Y añado: Pensemos en estos 900 inmigrantes, explotados por las mafias y que el mar fue su sepultura. ¡Cuánto dolor, cuanto sufrimiento! Texto: Hna. María Nuria Gaza.
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