El senador Ed Mukie sentenció en 1970 que había dos clases de políticos. “Existen políticos del miedo y los políticos de la confianza. Unos dicen que estamos rodeados de peligros monstruosos. Los otros dicen que el mundo es un lugar incomprensible y peligroso, pero puede ser conformado según la voluntad de los hombres”.
Ciertamente también hay personas, que sin ser políticos, se ensañan en ver mal por todos lados: Todo es corrupto, vil, despreciable. Otros, se esfuerzan en ver lo positivo que hay en el mundo: La bondad de un simple gesto de acogida, la sonrisa de un niño, el gesto del joven que ofrece su brazo a un anciano.
Si nos esforzáramos en ver el bien, sin negar lo malo que corre por este mundo, seríamos mucho más felices, existirían menos tensiones y en nuestras ciudades y pueblos la vida sería menos tensa, la sonrisa se dibujaría en muchos rostros y las lágrimas serían menos amargas.
Qué el Señor nos conceda ser profetas de buenos augurios y nos libre de ser profetas de catástrofes. Que la amabilidad sea la tónica de nuestro día y por la noche nos visitará la felicidad de haber intentado ser un reflejo de la bondad de Dios Padre. Texto: Hna. María Nuria Gaza.