"Pío XII la proclamó patrona de la Televisión Asís celebra a Santa Clara

Asís celebra a Santa Clara
Asís celebra a Santa Clara

La comunidad de Asís revive el carisma de la "plantita de Francisco" en diversas celebraciones. Numerosas misas en la Basílica dedicadas al santo, también patrono universal de la televisión, al término de las citas litúrgicas que se iniciaron en días pasados. Y mañana en el calendario es la solemnidad de San Rufino, primer obispo de la ciudad

(Vatican News).- Asís mira al futuro confiando en Santa Clara, figura central en la historia de la comunidad. Basta mencionar que en un tiempo el 11 de agosto se celebraba a San Rufino, patrono y primer obispo de la ciudad. Sin embargo, más tarde la fecha se trasladó al día siguiente, precisamente para permitir las celebraciones en honor de la "plantita de San Francisco". Las celebraciones forman parte de un nutrido programa de actos litúrgicos que la diócesis ha organizado en los últimos días junto con el Capítulo de la Catedral de San Rufino, el Protomonasterio de Santa Clara y los Frailes Menores.

Patrona de la televisión

"Es una confirmación del profundo vínculo entre Clara y su ciudad", observó el Ministro General de los Frailes Menores, Fray Massimo Fusarelli, en una entrevista concedida a Telepace en la que invitó a redescubrir las enseñanzas de la Santa, especialmente en este periodo marcado por el deseo de paz y muchos temores por el futuro. El franciscano, que ayer por la tarde presidió en el Santuario de San Damián la vigilia de oración en el tránsito de Santa Clara, recuerda también que "Pío XII la proclamó patrona de la Televisión". Otro detalle que habla de la conexión con la comunidad de Asís.

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La visión de Clara

Una relación atestiguada también por la proclamación, que tuvo lugar a través de la "breve" apostólica "Clarius explendescit" firmada por el Papa el 14 de febrero de 1958. El documento, de hecho, se basaba en un episodio bastante conocido de la vida de Clara que se remonta a San Damián. Aquí, en 1252, a pesar de estar enfermo y postrado en la cama, el santo pudo "ver y escuchar" la misa de Nochebuena que se celebraba a la misma hora a pocos kilómetros de distancia. "Desde su lecho tuvo una especie de visión", dice el Hermano Massimo. Y fue este "privilegio" el que dio lugar a la decisión de Pío XII.

Fue un proceso bastante largo, señala Gianluca della Maggiore, director del CAST (Catolicismo y Estudios Audiovisuales) de la Universidad UniNettuno, dirigido por Monseñor Dario Edoardo Viganò. "El primer paso -dice della Maggiore- había comenzado en Asís en la primavera de 1953, en el año del séptimo centenario clariano y en vísperas del estreno oficial de las emisiones televisivas de la RAI. En aquel momento fue el obispo monseñor Giuseppe Placido Nicolini, junto con el alcalde de la ciudad Arnaldo Fortini, en nombre de la Sociedad Internacional de Estudios Franciscanos, quienes hicieron las primeras peticiones a la Santa Sede".

La Porciúncula
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También el mundo italiano y el extranjero empujaron en esta dirección. Todo ello a pesar de que el mismo Papa Pacelli ya había proclamado en 1952 a San Gabriel Arcángel protector de las telecomunicaciones y, por tanto, también de la naciente televisión, aunque desde un punto de vista técnico. Della Maggiore recuerda dos hechos. En 1955, el departamento de televisión de Marelli en Sesto San Giovanni se dedicó a Santa Clara en presencia del entonces arzobispo de Milán, Monseñor Giovanni Battista Montini; mientras que en 1957, en España, la santa de Asís fue elegida patrona de la televisión del país.

Clara y San Pío V

Y hay más. Según las crónicas de la época, las autoridades vaticanas también consideraron la candidatura de otro santo para el mismo papel. Se trataba del Papa San Pío V, quien, al igual que Santa Clara, había podido "oír y ver" la batalla de Lepanto en tiempo real desde su residencia (como se representa en un fresco de la basílica romana de Santa Sabina en el Aventino). Según della Maggiore, "la creciente popularidad de la televisión sugirió la elección de un santo que fuera bien conocido y gozara de amplia devoción".

La necesidad de una patrona celestial

"El documento de Pío XII -continúa el estudioso- afirmaba que la televisión podía ser de gran utilidad, pero también podía causar un daño no menor, sobre todo por la facilidad de su uso dentro de las mismas paredes del hogar". "En definitiva -concluye- se necesitaba una patrona celestial capaz de potenciar los fines educativos, formativos y recreativos de un medio que penetraba tan profundamente en la intimidad de las familias".

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