Cañizares, con la Iglesia samaritana El "pequeño Ratzinger" cambia de registro

(José Manuel Vidal).- Ni antes era tan halcón ni ahora es tan paloma. Pero el cardenal Antonio Cañizares ha ganado con su estancia en Roma. Ha cambiado el provincianismo por la universalidad y la Iglesia de la roca asediada y de las esencias patrias por la de una Iglesia profundamente espiritual y enraizada en Dios, pero, al mismo tiempo, volcada con el hombre. Una Iglesia con los dos palos de la cruz: horizontal y vertical. Hacía tiempo que no escuchaba, en España, a un cardenal hablar, como lo hizo ayer el ministro de Liturgia del Papa, con tanta claridad de la Iglesia en plan propositivo y hasta humilde y cariñoso para con la sociedad y los hombres.

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