"¡Quizás en tiempo no muy lejano un nuevo inquilino se llame Íñigo Núñez!" La 'ñ' ha vuelto a la Casa Blanca

La herencia hispana
La herencia hispana

"Trump era hijo de una madre emigrante escocesa y nieto, por parte paterna, de emigrantes alemanes que ni siquiera se apellidaban Trump, sino Drumpf"

"Biden sabe que, en parte, debe su acceso al poder al 66% del voto hispano. Por elllo, al seleccionar a los miembros de su gobierno, ha tenido muy en cuenta esos votos hispanos"

"Julia Chávez Rodríguez, nieta del legendario sindicalista californiano César Chávez, es la nueva Directora General de Relaciones Internacionales"

"Resulta lógico que, cuando el pasado día 18 de febrero el vehículo espacial Perseverance amartizó en el Planeta Rojo, la transición en directo del fantástico evento por parte de la Nasa se hiciera, por primera vez en la historia, en inglés y en español"

Hace cuatro años, por estas mismas fechas y en las páginas de un periódico de provincias, lamentaba yo la equivocada decisión del que acababa de tomar posesión del número 1600 de la avenida Pennsylvania de Washington como 45 presidente de Usamérica al ordenar que se suprimiera la versión en español de la web oficial de la Casa Blanca.

Se dijo a la prensa que la decisión era temporal y que la información volvería a ofrecerse en español, para así pasar a ser esta una de las primeras mentiras que a lo largo de su mandato saldrían de los labios de Trump: la prometida versión española de su red oficial no volvió a publicarse durante su estancia en la mansión presidencial.

Lógicamente, era lo que podía esperarse de un individuo machista y supremacista blanco que se permitía acusar de “asesinos y violadores” a las inmigrantes mexicanos; que proclamaba a todos los vientos que “los Estados Unidos es un país donde hablamos inglés, no español”; que decía de su contrincante en las primarias y exgobernador de Florida, Jeb Bush, casado con una mexicana, que “me cae bien Jeb, pero debería dar ejemplo hablando inglés mientras esté en Estados Unidos”; que tenía a gala haberse fotografiado con el dueño de una hamburguesería de Washington, famosa, más que por sus creaciones culinarias, por el letrero que llevaba años en su escaparate y que advertía: “Esto es América. Cuando pida lo que quiere, hágalo en inglés” (¿A que suena cercano y familiar?).

De Trump a Biden
De Trump a Biden

Por otra parte, la falta de lógica en este caso estriba en que el nefasto personaje responsable de las citadas joyas verbales era usuario de un inglés, según autoridades, igual al de un estudiante de octavo de primaria, pero que, eso sí, sabía usarlo de manera extraordinaria para sus fines populistas, como lo hizo el siglo pasado con el alemán un cierto tipo con bigotito a lo Oliver Hardy; que era hijo de una madre emigrante escocesa y nieto, por parte paterna, de emigrantes alemanes que ni siquiera se apellidaban Trump, sino Drumpf; y, finalmente, que estaba casado con una modelo llamada Melanija Knaus, emigrante ella misma nacida en la actual Eslovenia y cuya ‘maestría’ del inglés ha proporcionado abundante material a varios cómicos de su país de adopción.

Como era de esperar, el juicio del impeachment no ha salido adelante, pero sí sé una cosa: el jueves 4 de enero de 2017, el entonces todavía presidente electo, Donald Trump, y a sólo 16 días antes de su toma de posesión como inquilino de la Casa Blanca, tuvo que hacer una declaración jurada en relación al pleito que nuestro famoso paisano, el gran cocinero, José Andrés, había entablado contra el magnate pidiendo una indemnización de ocho millones de dólares por daños y perjuicios.

El cocinero se había comprometido, bajo contrato, a montar uno de sus famosos restaurantes españoles en el monumental y nuevo hotel que Trump iba a inaugurar en Washington. Al atreverse el millonario a calificar a los emigrantes mexicanos como “asesinos y violadores”, José Andrés, demostrando que tiene lo que hay que tener, se negó a montar un restaurante español en un hotel propiedad del sujeto que, antes de inaugurarlo, ya estaba eliminando, en principio, a una gran parte de una posible clientela que, lógicamente, no iba a querer entrar en un edificio propiedad de quien tan denigrantemente los calificaba.

José Andrés Y Trump

Trump reclamó a José Andrés nueve millones de dólares, y el cocinero replicó solicitando ocho. Al final, llegaron a un acuerdo que nunca se ha hecho público, pero, mientras se llegaba a él, nuestro paisano ha sido el único en obligar al magnate electo presidente a pasar por el aro logrando que tuviera que testificar bajo juramento en la fecha indicada. ¿Sería esta la gota que colmó el vaso de la antipatía trumpista por lo hispano y le llevo a la decisión de suprimir el español de la web casablanquina?

Lógico o ilógico, el posesor de la cabellera zanahoria se ha ido a su feudo floridiano de nombre tan inglés como Mar-a-lago, y ha entrado en la Casa Blanca un tipo que solo el tiempo dirá si fue un buen mandatario o no, aunque sí sé positivamente que será mejor que su antecesor (peor, imposible) pero que, en lo que a estas líneas concierne, sabe que, en parte, debe su acceso al poder al 66% del voto hispano, especialmente en estados que, como Arizona, fueron de suma importancia a la hora de la votación final; que no ignora que, aunque va a tener el control de las dos cámaras del congreso, de los 435 miembros con derecho a voto de que se compone la baja, 41 son hispanos (anecdóticamente, hay un Jaime que es mujer y un Salud que es varón), y en la alta, de los 100 senadores que la componen, 6 son de la misma extracción.

Por ello, al seleccionar a los miembros de su gobierno, ha tenido muy en cuenta esos votos hispanos y para su realmente variopinto gabinete de gobierno ha presentado para su aprobación por el senado a Xavier Becerra (63 años) para la cartera de Sanidad, Miguel Cardona (45) para la de Educación, Isabel (Casillas) Guzmán (50) para la de Administración de Pequeños Negocios, y Alejandro Mayorkas (63) para la de Seguridad Nacional. Todos ellos con impecables credenciales y ya grandes logros en la política, sea en sus propios estados, sea a nivel nacional.

Juramento de Biden

En plan anecdótico, Mayorkas, nacido en Cuba, es hijo de un judío de origen sefardí (seguro que el apellido original era Mallorca) y de madre judía nacida en Rumanía; Cardona, hijo de puertorriqueños, no sabía inglés cuando comenzó la escuela en su Connecticut natal; Becerra, hijo de humildes emigrantes mexicanos radicados en California, además de tener un impresionante currículo (que incluye haber estudiado en Salamanca el curso 1978-799), fue el portavoz del partido demócrata para responder al presidente George Bush cuando en 2007 este pronunció su Discurso sobre el Estado de la Nación, y, por primera vez en la historia de la cámara (en aquel día conjunta: Senado y Representantes), lo hizo en inglés y en español; finalmente, Guzmán (que lo escribe con z, no con s como es normal en aquellas latitudes), nacida en California, es descendiente de mexicanos huidos a Texas hace ya cuatro generaciones.

Aparte estos cargos ministeriales, Julia Chávez Rodríguez, nieta del legendario sindicalista californiano César Chávez, es la nueva Directora General de Relaciones Internacionales; Adrián Sáez, Subdirector de la Oficina de Relaciones Públicas; Anthony Bernal, Asesor senior de la Primera Dama; y Julissa Reynoso Pantaleón, nacida en la República Dominicana, Jefa del Gabinete de la misma Dra. Jill Biden.

Julia Chávez

Y es posible que a esta impresionante lista se una algún hispano más para cargos para los que todavía el nuevo presidente no ha nombrado a nadie. ¡Lo que puede el 66% de los votos hispanos! ¡Si hasta el juramento a la nueva y flamante vicepresidenta, que hacía historia al ser la primera mujer elegida para tal cargo, añadiendo el hecho de ser, además, la primera ‘legalmente’ negra, la primera de origen asiático, la primera hija de inmigrantes (su padre de Jamaica y su madre de la India) y, para más inri (con perdón del Segundo Caballero), casada son un judío, se lo tomó el primer juez de Tribunal Supremo de origen hispano, Sonia Sotomayor!

Con razón y de forma muy lógica, a la hora de entretener a los asistentes a la toma de posesión, se eligió a Jennifer López, hija de puertorriqueños, para que, tras la magistral interpretación del himno nacional por Madonna, cantara los dos preciosos himnos nacionales ‘oficiosos’, America the Beautiful (América la hermosa) y This land is my land (Esta tierra es mi tierra). Pero, antes de hacerlo, la actriz se permitió el lujo de recitar, de forma muy emocionante y en español, el Pledge of allegiance (Juramento de fidelidad) que, desde el primer día de escuela en su nativo Bronx neoyorkino y hasta finalizar sus estudios secundarios, recitaría a diario, de pie y con la mano derecha sobre el corazón, mientras fuera de la escuela algunos de sus compañeros izaban la bandera de las barras y estrellas, como se hace en todas las escuelas del país: “Prometo lealtad a la bandera de los Estados Unidos de América y a la República que representa, una nación bajo la mirada de Dios, entera y con libertad y justicia para todos”.

Jennifer López

Que yo sepa, es la primera vez en la historia que esta sentida promesa ha sido proclamada en español en la toma de posesión de un presidente usamericano.

Lo anterior me trae a la memoria un anecdótico recuerdo. En 1961, al tomar posesión, el malogrado John Fitzgeral Kennedy inició lo que se transformaría en costumbre: incluir entre los invitados a entretener a los asistentes a la inauguración un poeta que declamara unos versos compuestos para la ocasión. Kennedy invitó al famoso Robert Frost a hacerlo. Desde entonces, esto se ha venido haciendo en todas las tomas de posesión, exceptuada, ¡cómo no!, la del prosaico Mr. Trump.

Este año, la elegida ha sido una poetisa afroamericana, Amanda Gorman, que recitó un bellísimo y emotivo poema, The hill we climb (La colina a que subimos). Amanda ha batido el record al ser, con sus veintidós años, la persona más joven seleccionada para tan significativa responsabilidad. Y aquí viene la anécdota: para su segunda toma de posesión en 2013, Barack Obama seleccionó personalmente al que hasta ese momento, con 45 años, era el más joven de los hasta entonces elegidos y que, ¡mira por dónde! era hijo de un matrimonio cubano escapado del régimen castrista y que nació en Madrid el 15 de febrero de 1968. Su poema One today (Uno hoy) fue muy aclamado. Richard Blanco, ‘gato’ de nacimiento, además de afamado poeta, profesor universitario y conferenciante de prestigio internacional, ejerce también su carrera de ingeniero y es abiertamente gay.

Biden saluda a Richard Blanco

Con todo lo anterior, ¿qué otra cosa podía hacer el flamante nuevo inquilino de la Casa Blanca, número 1600 de la Avenida de Pennsylvania de Washington, que dar orden su primer día en ella de que se reinstaurara la versión española de la página web oficial de su nueva y famosa residencia? Tras esta decisión, resulta lógico que, cuando el pasado día 18 de febrero el vehículo espacial Perseverance amartizó en el Planeta Rojo, la transmisión en directo del fantástico evento por parte de la Nasa se hiciera, por primera vez en la historia, en inglés y en español.

Sin duda, la Ñ ha vuelto a la casa Blanca. ¡Y con mucha fuerza! Quizás en tiempo no muy lejano un nuevo inquilino se llame Íñigo Núñez!

Biden en el despacho oval

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