La verdadera alegría (Salmo 89)

Concédenos, Padre y Madre nuestra,
la verdadera alegría.


La alegría que brota de un corazón agradecido,
la que surge de una mirada limpia,
la que se transparenta
en el compromiso por un mundo mejor.

Toda nuestra vida entonces
estará llena de gozo y júbilo.

Porque tu bondad resplandecerá
en nuestras actitudes vitales
y convertirá en prósperas
las obras de nuestras manos.

(Salmos para otro mundo posible - Paulinas)
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