Drástica reducción de las horas de los profesores de religión en Andalucía

Cada año, aunque basándose en discursos distintos, las política educativa andaluza trata de eliminar un número importante de profesores de religión. No es que las estadísticas de alumnos matriculados bajen porcentualmente. Tampoco es que los profesores quieran dejar sus puestos. Pero parece que se les ha colocado en el ojo del huracán hasta el punto de que algunos hablan de persecución. Pues bien, este año, de nuevo, prosigue la persecución silenciosa. Otro puñado de profesores será despedido a pesar de los contratos indefinidos. De nuevo, comenzarán los litigios.
Como ocurre normalmente, dentro de unos años la Justicia dictaminará a favor de los profesores fijando indemnizaciones cuantiosas, que correrán a cargo de las arcas de todos los andaluces. Pero a la Junta le dará igual. Poco a poco, habrá ido minando al colectivo. Así hacen nuestros políticos su política educativa. Mientras tanto, seguimos en el furgón de cola de la OCDE.
Ante estos problemas, a veces me pregunto por nuestros pastores. ¿Por qué nuestros obispos no cargan contra los desmanes organizativos de la política educativa andaluza? ¿Sólo los sindicatos han de defender a los profesores de religión?
Juan Manuel Conde García
Profesor de Religión en Secundaria. Sevilla