La despenalización de la droga es una fallo "para el primer mundo", dice un arzobispo argentino

Sobre el fallo de la Corte Suprema que despenaliza la tenencia y el consumo personal de droga -en este caso marihuana-, dijo el arzobispo que "pone el acento no tanto en lo nocivo de la droga, sino en la defensa de las acciones privadas que deben ser respetadas según la Constitución"
Arancedo consideró que "puede estar próximo el envío al Congreso de un proyecto para sancionar una Ley sobre el tema" y que la posición de la Iglesia parte "de una afirmación simple y de fácil constatación: la droga es sinónimo de muerte, que se ha convertido en un flagelo. A partir de ello concluimos que todo lo que acerque o haga más fácil su consumo es nocivo".
Agregó que "no hay que acercar la droga sino alejarla. Lo vemos de modo especial respecto a los jóvenes, que son la presa fácil del avance de la droga. El testimonio negativo de las madres de estos chicos es por demás elocuente, incluso no se podría decir tan rápidamente que no afecta a terceros, ellas lo niegan".
"Por otra parte, el meta mensaje que este fallo trasmite no es un logro constitucionalista, sino algo más simple: "la droga ahora es legal", es decir, hay permiso jurídico para el consumo, es legal. El auge del consumo al amparo de este fallo no va a ser el del adulto responsable de sus actos, sino de los jóvenes que son un mercado creciente en manos de redes de adultos que hacen negocio con su fragilidad", agregó.
También consideró que "penalizar lo que atenta claramente contra la salud, insisto de modo especial entre los jóvenes de nuestros barrios carenciados, no significa negar la libertad sino pensar en el bien común. Además, si bien el derecho a la tenencia de drogas para uso personal no habilitaría de suyo su venta, sin embargo este fallo podría aparecer suavizándola socialmente".
El arzobispo también cuestionó otros argumentos, al señalar que "penalizar la tenencia no significa que haya que criminalizar a la persona que consume y es adicta, todo lo contrario, a ella hay que ayudarla con todos los medios posibles, incluso con la internación. Al que hay que castigar y poner preso es al traficante".
"Esta ayuda al drogadicto, como la pena al traficante supone la presencia de un Estado con decisión política que movilice los recursos necesarios para enfrentar esta situación. Creo que una posible ley de despenalización, si se considera e instrumenta este fallo como su primer paso, es un camino peligroso y alejado de la realidad", indicó.