´El rap sale de mí, no es cosa de los obispos´

Claro que si el rap es casi por consigna ateo y transgresor, sus temas están preñados de mensajes cristianos. Y no es una estrategia de los obispos para meter la cabeza entre los más jovenes, advierte con una sonrisa y una manera de hablar que choca, por ser la de cualquier chico de la calle. "Sale de mí -dice-, no es estrategia de la Conferencia Episcopal. No tengo nada que ver con los obispos. Este es Dani Pajuelo, que vibra con esto".
No obstante, smdani -su nombre rapero- reconoce que el hip-hop es "un lenguaje fenomenal" para llegar a los jóvenes. "Hay chavales de 15 años que están hartos y se la "trufa" todo, pero puedes hablar diez minutos con ellos de rap", explica. Chicos que no se aprenden un poema pero recitan un hip-hop de tres hojas, cuenta. Aun así, el disco lo ha hecho porque le gusta, quizás tenga continuidad, pero no se siente "un autor de música cristiana".
El mensaje católico está porque es él, no por impostura: "Lo que hay es lo que vivo, no he añadido el cóctel de Benedicto y la Biblia".
Incluso ha grabado una canción dedicada a los "mártires de 1936", una de las pocas que ha hecho por encargo. Fue para la última beatificación de muertos de la Guerra Civil. Pero "no hablo de los mártires de un bando, sino de los que murieron por Jesús", previene. "Soy cero a la izquierda y cero a la derecha -afirma-. Soy del partido de Jesús y estoy muy cansado de que por ser religioso se me tache de votante del PP".
Pajuelo se siente "cómodo" con la Iglesia y su jerarquía. ¿La fórmula? "No me hago muchas pajas mentales". Prefiere mirar a lo cercano, donde encuentra "una imagen de Dios que me ha hecho crecer". El mensaje del Evangelio siempre ha sido duro, opina al hablar de moral sexual, pero "una cosa es la enseñanza doctrinal y otra, la práctica. No conozco a ningún cristiano que haya mandado a la mierda a un homosexual". Prefiere vivir en positivo y no ir con "un martillo condenando el mundo. Si nunca ha habido tanta capacidad para expresarse".
Procede de una familia no practicante, pero tras formarse en el mismo colegio donde ahora da clases, decidió dar el paso y hacerse marianista. Estudió primero Ingeniería Informática y luego Teología, como manda su congregación. Vive lo de los votos de castidad, pobreza y obediencia con normalidad. Tanta como extrañeza causa entre sus alumnos.
"Piensan que eso de no estar con una tía es una condena", dice, pero él lo vive con gratuidad y como un compromiso: "He tenido novias, me hubiera gustado casarme, pero vi que esto acaparaba todo mi corazón". Cree que el preservativo y las relaciones prematrimoniales no son "dogmas de fe", pero en la postura sobre el aborto no prevé cambios, porque "la vida es inviolable". Como educador, le cansa "el discurso negativo sobre los jóvenes", porque son un reflejo de la sociedad adulta.