Jesús Sanz, el obispo que invita a votar...a la derecha

Siempre da la cara. El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, tiene la virtud de la transparencia franciscana. Nunca oculta lo que siente o piensa. Y eso es muy de agradecer en cualquier persona, pero especialmente en un obispo. El prelado asturiano es conservador (algunos dicen que muy conservador) tanto eclesial como ideológicamente. Y tampoco lo oculta. Y eso, a veces, le pasa factura y le hace aliarse abiertamente con los partidos políticos de derechas. Y a mí, con todos los respetos hacia un prelado al que estimo, me parece que un obispo no se puede alinear con nadie. Y menos, políticamente.

Pero eso es lo que acaba de hacer, Don Jesús en su reciente carta titulada '¿Hay un voto católico?’. A pesar del interrogante en el título, para cubrirse las espaldas, Sanz asegura que “la Iglesia no tiene un partido que la represente”. Pero, en una clásica pirueta retórica, dedica toda su pastoral a pedir el voto para los partidos de derechas y a zaherir (unas veces entre líneas y otras, explícitamente) al PSOE, al que llega a acusar de mentir y, con ello, agravar la crisis.

Sin siglas, evidentemente. Sin citar ni al PP ni al Psoe ni a ningún otro partido. No hace falta. Se le entiende todito. Su opción está clarísima y su recomendación a los fieles, también.

Un obispo, como ciudadano, tiene todo el derecho del mundo a tener su ideología y a votar de acuerdo con ella y en conciencia a un partido. Y si el obispo es de derechas (Sanz no lo niega), votar a la derecha.

Pero un obispo, como obispo, debe dejar sus preferencias ideológicas (y hasta eclesiales) en el seno de su conciencia. Un obispo, como obispo, es de todos sus fieles. De los de derechas y de los de izquierdas. Porque, aunque algunos digan y piensen lo contrario, también los izquierdistas y progresistas van al cielo. Y, a veces, antes que los derechistas y conservadores.

Orientar el voto, sí. Pero sin opciones partidistas o partidarias. Y eso exige no descalificar a unas opciones en detrimento de otras. Todas son válidas, como males menores, porque ninguna (tampoco las de derechas) cumplen perfectamente con el ideario del Evangelio.

Por eso, me gustan más las orientaciones de los obispos gallegos y andaluces que la de monseñor Sanz. Y mira que le aprecio a Don Jesús, el obispo franciscano barbado, dulce y duro, padre y pastor. Tiene todo para ser un gran prelado en un futuro próximo y, posiblemente, esté llamado a ocupar grandes responsabilidades (mayores, incluso, que las que ya tiene). Si consigue ser siempre (también en elecciones) obispo de todos sus fieles.

José Manuel Vidal
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