Cuidado, obispos, que todo el mundo se entera....

Escribe en su blog a la Jerarquía de la Iglesia el señor Francsico José Fernández de la Cigoña con fecha 20-1-11, con la autoridad que le da los cinco millones de entradas anuales en su blog de Intereconomía. El artículo no tiene desperdicio:


Éste va a ser el gran cambio de la Iglesia a partir de ahora. El pasado ya no sirve. A los obispos no les queda más remedio que cambiar. Hasta hace muy poco tiempo todo quedaba oculto y el obispo diocesano era un juez inapelable que decidía todo según su conciencia. Aunque no la tuviera. Que algunos no la tenían.

Nada se sabía. Todo se podía tapar. Y se tapaba. Nunca entendí a esos obispos que conociendo como sacerdotes suyos profanaban todos los días el Cuerpo y la Sangre de Cristo vivían tan felices sin hacer nada para remediarlo. Como para pensar si ellos creían en la presencia real de Cristo. Todas las apariencias eran de que no.

Pues eso se ha terminado. Ya sabemos todos, y con inmediatez, qué cura es pederasta, abarraganado, hereje, impresentable... Y qué obispo les tolera y les ampara. Pero no sólop lo sabemos. Además, lo decimos. Y de forma que se entere todo el mundo.
Hasta hace muy poco, el poder de comunicación de la mayoría de los humanos era reducidísimo. Su reducidísimo entorno existencial. Hoy eso ha cambiado totalmente y todo el mundo puede llegar a un ámbito mucho más amplio que el de las personas que con él conviven. De este artículo, hoy tienen conocimiento la práctica totalidad de los obispos españoles. Incluso esos que aseguran quer jamás me leen.
Y yo no soy caso excepcional.

Lo que dicen Pérez Bustamante, Vidal, Germinans, Bastante, ReL y otros muchos, llega inmediatamente a muchísimas personas. Además, a un público interesado e implicado. Yo escribo dos veces por semana en LA GACETA donde con gran generosidad por su parte me dan una página para que hable de la Iglesia. Pero es seguro que a muchos lectores del periódico no les interesará lo que digo y se saltarán mis artículos. Eso no ocurre con los lectores del Blog. Aquí ya ha habido, en poquísimo más de un año, más de cinco millones de visitas interesadas. Que vinieron ex profeso. Por supuesto que no todas identificadas pero sí todas interesadas.
Pues, señores obispos, si ya nada va a haber oculto quedan ustedes señalados como directos responsables de todo ello. Como Zapatero es responsable de lo que haga o diga Leire Pajín o Florentino Pérez de Mourinho. Si no dicen nada en contra hay que entender que avalan al sujeto. Y que son responsables de ese aval.


Y se lo van a señalar. O, mejor, se lo vamos a hacer notar. Que son ustedes responsables de sus curas. Y, lamentablemente para ustedes, mucho más de lo malo que de lo bueno. No sé si al obispo de Belley le tocaba algo de la santidad del Cura de Ars. Lo que es seguro que a Rouco le tocan los curas de Entrevías, a Nostach el que pagaba abortos o el que cedía su iglesia para manifestarse contra la visita del Papa y a Murgui, Jaume Alemany.

Había un altísimo dignatario de la Iglesia, que tenía a su archidiócesis, podrida, que, como alguien le manifestara una mínima parte de esa podredumbre, con los ojos en blanco y aires de virgen violada le despedía entre suspiros de ultratumba: ¡estás perturbando mi paz!
Pues ni paz ni gaitas. A responder. Y si no se quiere responder, a no dar motivos. Se ha terminado aquella que decían paz y no era paz. Asquerosa hipocresía y traición a las más sagradas obligaciones. Pues el tupido velo se ha descorrido. Y cada palo tendrá que aguantar su vela.

Repito que no es una amernza. Una simple constatación de lo que ya empieza a ocurrir. Y un gran bien para la Iglesia. Porque hacer el Don Tancredo siempre fue espectáculo de tercera e indigno del arte de Cúchares. Al obispo le corresponde parar, templar y mandar. Y si no lo hace, bronca. Aquí también ha dejado de existir la división de opiniones. Los de la otra opinión ya no existen. Y si queda alguno está en el geriátrico
Volver arriba