1.- Jesús, irradiabas en Nazaret y ahora irradias en la Eucaristía. Haz mi corazón semejante al tuyo de tal manera que obre el amor y caridad hacia el prójimo, que no me contente con ser orante, sino amigo de los hombres, buen cristiano.
2.- Procurar silencio en el alma, silencio profundo para escuchar las inspiraciones suaves del Espíritu Santo. Soy templo de la Santísima Trinidad y he de permanecer siempre atento.
3.- En este clima de silencio inicio el diálogo con Dios que consiste en escuchar el diálogo eterno de la Santísima Trinidad: el Palabra engendra al Hijo, del amor del Palabra y del Hijo procede el Espíritu Santo.
4.- Me entrego a Ti, Dios palabra, me entrego a Ti, Dios Hijo, me entrego a Ti, Dios Espíritu Santo.
5.- El Espíritu Santo ora en mí. Escucho esos gemidos inenarrables del Espíritu Santo en mi alma, adoro, me asombro, me entrego.
6.- Enséñame, Jesús, a ser un reflejo del amor que tienes a la humanidad.
Te recomiendo mi página web http://personales.jet.es/mistica
Más de mil artículos del autor sobre enfermos y debilidad en http://opina2000.com