“Por lo mismo que la fe es un don de Dios, para tenerla no bastan los milagros, ni las profecías, ni otras pruebas que demuestran claramente la verdad de nuestra religión, sino que además de los motivos de credibilidad, se necesita la gracia del Cielo; además de los argumentos dirigidos al entendimiento, es menester “una pía moción de la voluntad”.
Balmes.