¿Las personas podemos vivir sin confianza en el futuro?

Si pensamos en situaciones extremas, como una guerra o un campo de exterminio,puede ser que nuestra única preocupación sea como sobrevivir a estas circunstancias. Pero la pregunta fundamental es: ¿qué sentido tiene todo el sufrimiento de las víctimas que esta situación comporta?

Una vida cuyo último y único sentido consiste en sobrevivir o sucumbir, es decir, depender en última instancia de la casualidad no merece ser vivida. Victor Frankl, en su libro El hombre en busca de sentido (Editorial Herder, Barcelona 1991), explica maravillosamente que, cuando todo está aparentemente perdido, la huida hacia el interior de la persona es su salvación, ya que descubre que su salvación está en el amor y a través del amor. Gracias a éste se sobrellevan las terribles circunstancias y se es capaz en medio de la tragedia descubrir el arte de la vida.

Cuando, en medio de las dificultades de la vida,aceptamos nuestro destino, pese a todas las dificultades, conservamos el valor y la dignidad de la vida humana. De lo contrario, nos comportamos como animales luchando por la supervivencia.

La razón de todo esto está en que la persona no puede vivir si no mira al futuro. Si perdemos la fe en el futuro, que se llama “esperanza”, estamos condenados. Cuando una persona tiene razones por las que vivir, es capaz de soportar todos los males.

No se trata de preguntarnos que es lo que debemos esperar de la vida, sino “lo que la vida espera de nosotros y actuar en consecuencia”.Dice V. Frankl:”Cuando un hombre descubre que su destino es sufrir, ha de aceptar dicho sufrimiento, pues esa es su sola y única tarea. Ha de reconocer el hecho de que, incluso sufriendo, él es el único y está solo en el universo. Nadie puede redimirle de su sufrimiento ni sufrir en su lugar. Su única oportunidad reside en la actitud que adopte al soportar la carga“.
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