Tenebrosa borrasca

“En aquel momento, mi corazón, lleno de rencor, era como un ancho río de profundos torbellinos salido de madre, tenebrosa borrasca incontenible.  Mi madre, en el umbral de la vejez, pasa días enteros derramando lágrimas y sollozos entrecortados y una infinita e insufrible tristeza ahoga sus ojos desde el momento en que le fueron con la noticia de quién había sido el que había arrebatado la vida al fruto de las entrañas de su hermana querida. No me siento orgulloso pero mi nombre, la lengua de los humanos es versátil y ancho el lomo de la verdad, hubiera quedado como el más cobarde de los hombres de no haberlo hecho y  porque lo hice quedaré como alguien que ha superado en  iniquidad a la mayoría de los hombres. Desde el instante en que el caño de la escopeta se enfrió, los amaneceres y atardeceres son como pesado fardo que jamás he podido abandonar. Estas   ideas, pavorosas y sombrías, se atropellan en mi cabeza y me hacen pasar noches en blanco sin ningún socorro. Los hombres difícilmente comprenderán este execrable delito, pero tal vez Dios, que todo lo ve y todo lo sabe y lee en el corazón del hombre, me pueda comprender", le dijo a alguien que lo visitó en la cárcel.

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