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España, la tercer potencia cardenalicia, con 13 purpurados, 5 de ellos electores
La Iglesia española se ha convertido en una 'potencia cardenalicia'. Con un total de 17 purpurados nacidos en el suelo patrio, sin embargo, a efectos de nacionalidad, el Vaticano sólo contabiliza a 13 con esa nacionalidad. Y aun con eso, es el tercer país en número de miembros del Colegio Cardenalicio, sólo por detrás de Italia y de los Estados Unidos.
Pero de esos 13 españoles, y tras el descarte de Antonio Cañizares por motivos de salud, únicamente cuatro de ellos son menores de 80 años y, por tanto, pueden ser electores del futuro papa y, también, papables. Sin embargo, quienes a primera vista tendrían más posibilidades, se han autodescartado a las primeras de cambio. Aunque, como muy bien advirtió uno de estos 'papabili', el cardenal Juan José Omella, "quien entra papa a un cónclave, sale cardenal".
Así lo reiteró en una entrevista en Las Mañanas de RNE el arzobispo de Barcelona, mostrando su alegría por el hecho de que si él forma parte de las "quinielas" periodísticas, confía en que se cumpla el viejo dicho y así pueda "volver pronto a Barcelona", señaló con su tradicional socarronería aragonesa.
Consciente de las informaciones que lo sitúan entre los doce papables, el ex presidente del Episcopado español ha señalado con el mismo tono imperturbable que "hay cardenales excelentes que sabrían llevar muy bien el timón de la Iglesia y no soy yo". Además, ha señalado la salud como otro aspecto a la hora de elegir candidato y ha recordado que él ya cumplió 79 años, precisamente el mismo día que falleció Francisco.
Entre el resto de papables españoles -se descarta el arzobispo emérito de Madrid, Carlos Osoro, quien cumple 80 años el 16 de mayo, día que podría coincidir en pleno cónclave, aunque no le imposibilitaría seguir en él dado que, a esos efectos, la edad cuenta desde el inicio de la sede vacante- están uno de los más jóvenes miembros del Colegio Cardenalicio y uno de los más experimentados de ese selecto club, José Cobo y Ángel Fernández Artime, respectivamente.
El arzobispo de Madrid, jienense de 59 años, es el más joven de los papables españoles y considerado -junto con Omella- uno de los hombre del difunto papa en España. Francisco lo nombró cardenal en julio de 2013, al día siguiente de nombrarlo arzobispo.
Sabe Cobo -también desde 2024 vicepresidente del Episcopado español- que hay muchos ojos puestos sobre él, aunque su 'juventud' no juega en este caso a su favor y él, en todo caso, se baja de la lista.
"Creo que hay otros más preparados", señaló en el programa Al Rojo Vivo, donde recordó su edad -"yo voy con la L"- y aseguró que "hay muchos que lo podrían hacer mejor", ha destacado. "Espero no ser yo, que empujemos al que más necesita la iglesia", reiteró el cardenal Cobo en su paso por las distintas cadenas de televisión, tanto nacionales como autonómicas, que le llamaron cuando ya estaba preparando las maletas para volar a Roma.
Y si hay alguien que tiene horas de vuelo y kilómetros a sus espaldas, ese es el otro papable español, y todavía con nítido acento asturiano, Ángel Fernández Artime, de 64 años, novato en el Colegio Cardenalicio, al que accedió -junto con Cobo- en el noveno consistorio de papa Francisco, celebrado apenas hace año y medio, pero con una clara experiencia de gobierno al haber estado como rector mayor de la Congregación Salesiana entre 2014 y 2024.
También para él será el primer cónclave y, como gran parte del resto de purpurados, no da demasiado valor a las quinielas sobre quién puede ser el nuevo Papa, de las que comienza a oír que forma parte de algunas. “Ni yo lo sé, ni creo que lo sepa nadie”, ha respondido en COPE al ser preguntado sobre cómo debe ser el sucesor de Francisco. En todo caso, señala que “no entro nervioso, hay figuras de gran envergadura”, como descartando que vayan a fijarse en él.
Sí que apuntó en los micrófonos de la radio de la Conferencia Episcopal Española que “debe haber continuidad, que no continuismo, en el camino único que tiene la Iglesia con una profunda tradición apostólica, que no tradicionalismo”, y que “el momento que venga no va a ser como el que hemos vivido y, por eso, el Papa elegido tendrá que estar en permanente diálogo con el mundo y la cultura de hoy, como lo hicieron Francisco y Benedicto XVI”.
“A un cónclave no se entra con candidatos”, asegura el salesiano y actual proprefecto de Dicasterio para la Vida Religiosa, aunque reconoció que “puede haber simpatías, pero será el diálogo el que vaya decantando las preferencias”.
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