Letanía de la idiosincrasia de las religiones: rasgos que las hacen tan atractivas.

¡Aunque sólo fuera por el número!
--Son ustedes, señores fieles creyentes, miles y miles, miles de millones. Viven dedicados de lleno a la loa divina, a lanzar panegíricos, a proclamar grandezas, a enaltecer las glorias, a llenar los espacios de lisonjas, apologías, loores... de sus entes celestiales.
Y ciertamente que ustedes escriben sobre la realidad, "su" realidad, sobre lo que ven, sobre las bondades de la religión, sobre la grandeza de las almas consagradas, sobre el amor que inunda a las comunidades cristianas, sobre el Espíritu que sopla... ...mañana sobre todo.
Y dicen Uds. que su religión trae la salvación al hombre, que la unión con Dios lo libera de la banalidad y maldad humanas, que el hecho de creer y confiar en Dios lo impele a realizar buenas obras, que lo limpia de las inmundicias del pecado, que lo sostiene para sobrellevar las miserias y flaquezas de este siglo...
--Para gracia para Uds. somos pocos lenos de rencor, embargados por el resentimiento, sobresaturados de maldad, destilando odio por todos los poros... no hacemos otra cosa que resaltar pecadillos, leves máculas en el manto inmaculado de las religiones, pongamos por modelo la Iglesia Católica. ¡Qué le vamos a hacer! Tenemos otra manera de ver las cosas.
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No podía ser de otra manera: si abrimos los ojos, algo tenemos que ver. Y vemos, vaya que si vemos. Por más que digan que estamos ciegos. Porque lo dicen.
Los hay quienes, sin mirarse a sí mismos, nos tilden de cansinos, insistentes, reiterativos, plomizos, siempre con la misma letanía. Lo admito. Pero ¿y Uds? ¡Todos los años --y van siglos-- con los mismos Corpus Christi, con las mismas ascensiones, las mismas natividades, las mismas venidas del Espíritu...! ¡Y apareciendo continuamente por cualquier recodo, presentes hasta en la sopa (antes boba), con ansia eterna de fagocitar cualquier ceremonia civil, encumbrados en picachos y sedentados en las simas! Seamos ecuánimes, pero seámoslo todos.
Pues si aún así Uds, creyentes y crédulos, no lo admiten, sirva la LETANÍA que sigue como “chuleta” para aquellos que tengan algo que decir contrario al panegírico, pero algo que no sean los topicazos anticlericales de siempre.
TODAS LAS RELIGIONES, SIN EXCEPCIÓN, PECAN O HAN PECADO DE SER...
1. Violentas.
Ayer el Cristianismo, hoy el Islam. Tienen la muerte como premio y como castigo, sobre todo de los demás. Zánatos
2. Irracionales.
Por imposición. No pueden ser de otra manera. Sus convicciones no responden a criterios racionales o de sentido común.
3. Intolerantes.
Intransigentes porque están en la verdad. Cada una es la “verdadera” religión.
4. Racistas.
La religión aliada de las razas superiores. Europa respecto a Africa y América. Los árabes hacia los cristianos donde son mayoría (hasta llegar a la persecución y esclavismo, v.g. Sudán). Racismo hacia fuera y hacia dentro. Estratos superiores y estratos inferiores de santidad. Castas. Jerarquías. Consagrados... (1)
5. Tribales.
¡Y cómo, hoy día, dentro por ejemplo del protestantismo! Pero ¿qué son sino tribus las congregaciones y las órdenes religiosas? ¿Y qué son las castas sacerdotales dentro del hinduismo?
6. Fanáticas.
Ciegas, recalcitrantes, intolerantes, intransigentes, exaltadas, sectarias.
7. Alimentadoras de la ignorancia.
Por acción y por omisión. No toleran la investigación. ¿Qué sucedió con el florecimiento de los estudios bíblicos tras el Concilio Vaticano II a la llegada de JP-2? ¿Qué decir de los más de 500 teólogos expedientados por el mismo santificable personaje? Y, por otra parte, ¿cuál es la cultura religiosa de la inmensa mayoría de los fieles?
8. Hostiles a la investigación y a la ciencia.
Especialmente en aquellos aspectos que desmontan creencias. ¿No se ve una y otra vez la reacción de la jerarquía respecto a los avances científicos que contradicen cualquier credo?
9. Humillantes hacia la mujer.
La religión, producto del macho. Consiguiente sometimiento, preterición, dejar de lado... a la mujer. Ahora mirarán al mundo musulmán, pero el cristianismo ha sido así durante más de mil años.
10. Coactivas con los niños.
Los niños, carnaza fácil para la inmersión crédula, mentes en blanco que todo lo admiten, seres indefensos y receptivos a cualquier cosa que provenga de la autoridad. ¿No hemos visto las escuelas coránicas y el modo tan pedagógico de enseñar el Corán? ¿Y no era así la Iglesia católica hasta hace bien poco?
11. Destructivas.
Siempre esperando el fin de este mundo concreto, anunciándolo, amenazando con él... De tal modo que hacen teología sobre juicios, catástrofes, fines del mundo, algo que en el fondo desean. Lo llaman “el sentido escatológico de la vida”. Toma allá.
12. Codiciosas de los bienes de la tierra.
Acumuladoras de poder y riqueza temporales “para mejor anunciar el Reino”. La desmesura de los bienes eclesiales en la actualidad es un pálido reflejo de lo que fue en otros tiempos.
13. Alentadoras de la brujería y de la magia.
En un principio brujos y chamanes que “conocían” el curso de las estrellas, predictores de eclipses e intérpretes de los signos zodiacales. Lo que hoy día son los horóscopos de cualquier hoja destinada a consumo de minutos, era en otros tiempos feudo de los sacerdotes. Como resto putrefacto de todo ello, el mantenimiento interesado de los milagros.
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(1) Un claro ejemplo de racismo el que me contaba la hija de una señora de 92 años, de misa diaria pero no de homilía, dependiendo de quién celebrara. Si el celebrante era sudamericano, con tez algo cetrina y rasgos indígenas, automáticamente echaba el cierre de su atención: “Èse no tiene nada que enseñarme a mi”. Es más, le decía a su hija que otro día no la llevara a esa hora a misa.