El Rey de la Gloria

En el versículo siete el salmista exclama: “¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la Gloria”. Jesús había dicho a sus apóstoles en la Última Cena: “Salí del Padre para venir a este mundo, y ahora dejo el mundo para volver al Padre” (Jn 16, 28). Esto es lo que celebramos en la fiesta de la Ascensión, Jesús deja esta tierra en la que tomó carne mortal para entrar glorioso con esta carne junto a la gloria de Dios Padre, que había dejado al encarnarse. Él es el que puede subir al monte del Señor, el que puede estar en el recinto sacro porque es el único hombre que tiene las manos inocentes y puro el corazón (cfr. v 3-4).
Pero Jesús no quiere estar solo sino que ha ido para prepararnos un puesto:“Voy a prepararos un sitio” (Jn 14,16). Entra en la gloria acompañado de todos los justos que esperaban la redención. “Es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob” (V 6).
Al llegar a la gloria los portones se alzan para que Jesús nuestro Redentor entre con gloria y majestad (Cfr. v 7). Deseemos ardientemente poder estar junto a Él y también deseemos con ardor que Él esté con nosotros aquí y ahora y en el corazón de toda la humanidad.Texto: Hna. María Nuria Gaza.