¿Y quien vela por los derechos de los no nacidos?

La ministra de la Vega afirma que la nueva ley de la ley del aborto ha de garantizar que "las mujeres y los profesionales se sientan seguros y por otro que quede totalmente claro en qué situaciones se puede interrumpir el embarazo y en cuáles no". Y yo me pregunto, ¿y quien vela por la “seguridad” del o la “sin voz” “no nacido/a?

Dice que "todos van a tener la posibilidad de dar sus opiniones y ser escuchados”, pero me temo que sólo se va a escuchar una campana.

Hoy, Joan Ridao, con quien no comparto su postura cuando anima a Zapatero a tirar adelante una “nueva ley valiente y progresista”, porque creo que la valentía en este caso es cobardía, y el progreso es fracaso y muerte, dijo algo que me temo es una realidad: que “no se quede en una simple maniobra de distracción masiva" para desviar la atención sobre la crisis económica y la negociación de la financiación autonómica”. Esta ley, en este momento es una distracción masiva, una cortina de humo, ante la crisis económica que acaba de comenzar y no sabemos dónde nos llevará. Y me pregunto: ¿no hay problemas más urgentes que deban solucionarse y que afecta directamente a la vida, necesidades e inquietudes de la mayoría de los españoles y de los que viven en esta tierra?

Choca que sea el “Ministerio de Igualdad” el encargado de la elaboración de una Ley sobre el aborto, y me pregunto: ¿igualdad entre quien y quien?... Y en este caso, ¿quién habla de la igualdad –digamos también dignidad- de aquel o aquella a quien “hacen desaparecer” sin contar con el/ella?

El tema de la vida humana es algo muy serio y no se puede trivializar, y menos intentar sacar réditos políticos a favor o en contra.

De pequeña oía decir en casa, cada vez que se planteaba el tema del aborto, y que va bien ahora que tanto se habla de la naturaleza y de los seres vivos: “Dios perdona siempre, los hombres a veces, y la naturaleza nunca”.

Ojala no haya crispación, cortina de humo, ni descalificaciones, y que de verdad exista un diálogo sereno, una educación responsable y el respeto, a todos, incluso los no nacidos.

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