En Editorial Sal Terrae, escrito por un especialista de primera fila 'El Jesús deformado', de Craig A. Evans, una lectura obligada

Craig A. Evans
Craig A. Evans

"Que no existe la objetividad es algo ya sabido… Craig Evans, catedrático del Nuevo Testamento y un especialista de primera fila, llama a su libro El Jesús deformado con el subtítulo de Cómo algunos estudiosos modernos tergiversan los evangelios"

"Evans estructura su obra en once capítulos y dos apéndices que hacen un total de trescientas páginas. Un libro recomendado por ivestigadores distibguidos, como lo son John P. Maier y Gerd Theisen"

"Después de haber leído El Jesús deformado en un par de ocasiones, me parece una lectura obligada y, como decía Meier, todo un antídoto para tanto material actual que pretende pasar como investigación seria sobre el Jesús histórico"

"Los relatos evangélicos siguen siendo las mejores y más fiables fuentes para abordar la figura del Jesús histórico y los mismos están basados en los relatos de testigos oculares. Evans está convencido de ello, y las razones que le impulsan a este convencimiento las recoge en este estupendo libro"

En determinados círculos dos ideas estrechamente relacionadas se han implantado y son consideradas como esenciales para el estudio crítico de la Biblia. Por un lado, se sostiene que un especialista objetivo y serio no puede ser creyente. Si así sucede, esto le provee de un sesgo que hace que no pueda abordar en óptimas condiciones el estudio científico de las Escrituras. Por el otro, precisamente el estudio científico bien realizado siempre llevará al experto o interesado a un alejamiento de las posiciones tradicionales del cristianismo, esto es de las doctrinas que históricamente se han sostenido y a cualquier dogma de fe.

Pero estas dos ideas son erróneas. Esto es debido a que no existe algo así como la objetividad en ninguna persona y, además, muchos creyentes han realizado magníficas obras de teología y estudio bíblico a lo largo del tiempo.

Que no existe la objetividad es algo ya sabido y reconocido (sin ir más lejos, el famoso “círculo hermenéutico”), por lo que llama tremendamente la atención que todavía se siga escuchando y más en personas que pretenden ser tenidas en cuenta. Es más, cuando alguien se presenta así es que sencillamente está ciego a sus propios condicionamientos. Solamente reconociendo que todos nos acercamos a cualquier texto con una mochila cargada de antemano (una pre-compresión del mismo) es que podremos comenzar en condiciones favorables su consideración.

Además, y como decía más arriba, establecer que cualquier persona que haga uso del estudio científico de las Escrituras llegará a rechazar las posiciones tradicionales del cristianismo también es falso. De hecho, el presente libro y autor es un ejemplo de esto además de una crítica profunda a toda una serie de conclusiones y posicionamientos, muy posiblemente equivocados, realizados por esos supuestos expertos objetivos.

Craig Evans, catedrático del Nuevo Testamento y un especialista de primera fila, llama precisamente a su libro El Jesús deformado con el subtítulo de Cómo algunos estudiosos modernos tergiversan los evangelios. En la solapa de la portada se colocan dos citas recomendando la lectura de esta obra de otros dos investigadores distinguidos como son John P. Maier y Gerd Theisen.

Evans estructura su obra en once capítulos y dos apéndices que hacen un total de trescientas páginas. En ellas va a abordar asuntos tales como la confusión que existe entre escepticismo y seriedad metodológica y fundamentalismo con verdadero cristianismo; los métodos críticos de autenticidad para los evangelios y cómo se parte de puntos demasiado restrictivos en su aplicación; del lugar de honor junto a los evangelios canónicos que se le ha dado al Evangelio de Tomás; de otros evangelios que también están siendo considerados por algunos estudiosos como son el de Pedro, el Egerton, el de María y el Evangelio secreto de Marcos, todo ellos claramente tardíos en relación a los canónicos; del llamado Jesús cínico; los argumentos en contra de que los evangelios sean solo el resultado de la composición e intereses del cristianismo primitivo desconectados en gran medida de lo que realmente sucedió; de las curaciones y los milagros atribuidos a Jesús y cómo los mismos encajan en la propuesta evangélica; las aportaciones que nos da Flavio Josefo sobre Juan el Bautista, Poncio Pilato y otras informaciones adicionales; sobre la también ahora popular idea de que en origen no hubo un solo cristianismo, sino varios de entre los cuales logró salir victorioso el paulino; la literatura en torno a Jesús de algunos autores que aprovechan cualquier circunstancia para darle rienda suelta a su imaginación con títulos a sus libros ciertamente de carácter amarillista, y finalmente la consideración del Jesús que nos presenta los evangelios comparado con su entorno judío y cómo realmente existe un encaje muy notable entre ambos.

Al principio de esta reseña decía que este libro era recomendado por dos especialistas de renombre, los cuales voy a citar por el peso de sus palabras. John P. Meier autor de Un judío marginal apuntaba: "Craig Evans es un prolífico y distinguido investigador, cuyos numerosos libros y artículos son bien conocidos por sus colegas en la universidad... Este libro es un antídoto saludable para una buena parte de lo que pretende ser actualmente la investigación sobre el Jesús histórico".

Gerd Theisen por su parte afirmaba que "Craig Evans ha escrito un libro necesario acerca de la investigación sobre el Jesús histórico... Un libro lúcido y bien escrito, que no sólo es excelente desde el punto de vista académico, sino también honrado y ecuánime".

No puedo estar más de acuerdo con estas opiniones después de haber leído El Jesús deformado en un par de ocasiones. Me parece una lectura obligada y, como decía Meier, todo un antídoto para tanto material actual que pretende pasar como investigación seria sobre el Jesús histórico. También todo un golpe en la mesa de aquellos que se reúnen en torno a ella y que se ven a sí mismos como objetivos y únicos en su metodología científica.

Los relatos evangélicos siguen siendo las mejores y más fiables fuentes para abordar la figura del Jesús histórico y los mismos están basados en los relatos de testigos oculares. Evans está convencido de ello, y las razones que le impulsan a este convencimiento las recoge en este estupendo libro.

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