Un buen hermano musulmán

Pero a lo que iba. Pasadas las primeras horas de declaraciones, policía científica, recorrido de los lugares, registro de todo para ver qué faltaba, ordenar el caos en el que dejaron todo, etc. y todo lo que conlleva, recibí una llamada, de un buen amigo musulmán, dirigente de la mezquita y asociación de la comarca, que bien pone de manifiesto la fraternidad sincera que existe con los musulmanes de Manresa, al menos con un significativo número de ellos.
No me resisto a transcribirla, porque por ella misma es más que elocuente:
“- Sor Lucía, nos han dicho que os entraron ladrones. Sé que no os pasó nada y nos alegramos. Más pena me dan los ladrones, porque están en el mal camino, y eso sí que es grave, tenemos que pedir que encuentren el buen camino. Oye, quería decirte dos cosas: Si necesitas gente que vigile el convento o que os haga compañía para no tener miedo, hasta que refuercen la seguridad, puedo ofrecerte gente de tu confianza y de la mía. Y otra cosa: Estamos en el mes del Ramadán, un mes en el que tenemos que ser solidarios con los más pobres y con los que lo necesitan: si necesitáis algo, o si os robaron dinero y estáis necesitadas, por favor dímelo.”
Le agradecí y le dije que no necesitábamos nada, que se estaban tomando las medidas necesarias para tener seguridad, etc., Pero me impresionó el gesto y la disponibilidad sincera de ayuda. Es una amistad de unos cuantos años la que nos une, pero en momentos de dificultad, se agradece, y la verdad es que uno aprende, ¡y mucho!
El día del Ramadán, fiesta tan importante para ellos, no sólo les felicité, sino que di gracias a Dios por la fe de estos hermanos, que en momentos de dificultad, se hizo gesto solidario, y amistad cercana. Y sobre todo pedí al Dios de la vida, que a todos sus hijos nos una la paz, la fraternidad y el deseo sincero de hacer el bien y de alabarle con nuestras obras.
Pau, paz, shalon, salam, shanti, سلام, שלום, ειρήνη
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