Un buen hermano musulmán

Hace menos de un mes recibimos en el monasterio una visita imprevista, y la verdad que muy desagradable: Los ladrones. Fue en la madrugada del día 23 de septiembre, y hasta el día de hoy, puedo asegurar, que estoy impresionada, y sentimientos de inseguridad, vulnerabilidad, impotencia, etc. Supongo que con el tiempo se pasará. Pero confieso que varias veces me despierto sintiendo los ruidos de aquella noche, pero no tengo la decisión y serenidad que tuve en aquel momento para llamar a los Mossos de Escuadra y pedir auxilio. Dicho sea de paso, desde que los llamé, hasta que llegaron al Convento, pasaron escasos cinco minutos.

Pero a lo que iba. Pasadas las primeras horas de declaraciones, policía científica, recorrido de los lugares, registro de todo para ver qué faltaba, ordenar el caos en el que dejaron todo, etc. y todo lo que conlleva, recibí una llamada, de un buen amigo musulmán, dirigente de la mezquita y asociación de la comarca, que bien pone de manifiesto la fraternidad sincera que existe con los musulmanes de Manresa, al menos con un significativo número de ellos.

No me resisto a transcribirla, porque por ella misma es más que elocuente:

“- Sor Lucía, nos han dicho que os entraron ladrones. Sé que no os pasó nada y nos alegramos. Más pena me dan los ladrones, porque están en el mal camino, y eso sí que es grave, tenemos que pedir que encuentren el buen camino. Oye, quería decirte dos cosas: Si necesitas gente que vigile el convento o que os haga compañía para no tener miedo, hasta que refuercen la seguridad, puedo ofrecerte gente de tu confianza y de la mía. Y otra cosa: Estamos en el mes del Ramadán, un mes en el que tenemos que ser solidarios con los más pobres y con los que lo necesitan: si necesitáis algo, o si os robaron dinero y estáis necesitadas, por favor dímelo.”

Le agradecí y le dije que no necesitábamos nada, que se estaban tomando las medidas necesarias para tener seguridad, etc., Pero me impresionó el gesto y la disponibilidad sincera de ayuda. Es una amistad de unos cuantos años la que nos une, pero en momentos de dificultad, se agradece, y la verdad es que uno aprende, ¡y mucho!

El día del Ramadán, fiesta tan importante para ellos, no sólo les felicité, sino que di gracias a Dios por la fe de estos hermanos, que en momentos de dificultad, se hizo gesto solidario, y amistad cercana. Y sobre todo pedí al Dios de la vida, que a todos sus hijos nos una la paz, la fraternidad y el deseo sincero de hacer el bien y de alabarle con nuestras obras.

Pau, paz, shalon, salam, shanti, سلام, שלום, ειρήνη


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