“La fe se verifica en el compromiso con los más débiles y empobrecidos” Sor Lucía Caram: "El Papa Francisco no me dio ninguna esperanza de que vendrá a España"

Sor Lucía Caram en la Residència Rosa Oriol.
Sor Lucía Caram en la Residència Rosa Oriol. Adrián Quiroga.

“¿Quién es pobre? Todos somos ricos, todos tenemos dignidad y todos somos iguales. Lo que pasa es que desde un punto de vista socioeconómico a mucha gente se le ha ido privando de determinados derechos y se han empobrecido, pero posiblemente en su interior tienen un gran tesoro"

“Hay personas que afirman que serían creyentes si toda la Iglesia fuese como nosotros, pero en el fondo la cuestión es otra. El papa Francisco genera mucha simpatía y adhesión y no por ello hay más práctica religiosa. Lo que la gente entiende es el lenguaje del compromiso"

"Una visita del Papa a Manresa en 2022 sería importante, más que por el Año Ignaciano, por lo que supondría en términos de apoyo a Juan José Omella, que está bastante solo al frente de la Conferencia Episcopal"

“¿Qué hacemos con lo que tenemos en la puerta del convento?”, se preguntaban durante las plegarias vespertinas las monjas dominicas del Monasterio de Santa Clara, en Manresa. Corría el año 2008 y los estragos de la crisis financiera global habían empezado a hacerse palpables en amplios sectores de la población. “Cuando abríamos la puerta del convento a las 6 de la mañana, veíamos gente que había pasado allí la noche en el coche. Al acabar la misa, sobre las 8:30, se acercaban a pedirnos alguna cosa”, rememora Sor Lucía Caram (Tucuman, Argentina, 1966), que llegó al monasterio en 1994.

De aquella primera experiencia, y con el impulso de la Plataforma Ciutadana de Solidaritat, surgió, poco después, la Fundación del Convent de Santa Clara, que se define como “un paraguas jurídico, organizativo y humano” que ofrece "respuestas integrales a corto y largo plazo" a las personas rezagadas del sistema. La entidad atendió en 2020 a más de 2.000 familias

En la Plataforma de Alimentos de la Fundació Convent de Santa Clara.
En la Plataforma de Alimentos de la Fundació Convent de Santa Clara. Adrián Quiroga.

Presidenta de la fundación, Sor Lucía es uno de esos personajes de la Iglesia católica que, como Pere Casaldàliga, Viqui Molins o el padre Ángel, cambian para bien la percepción social de la institución. Todos ellos viven volcados en el servicio a los más desfavorecidos. “Hay un mensaje clarísimo del Evangelio cuando Jesús habla de restaurar el Reino; lo que quiere es un nuevo orden social, que todos sus hijos vivan con dignidad. Yo me lo creo, y la percepción que tengo es que el papa Francisco también se lo cree. Los preferidos del Evangelio son los más empobrecidos, los más débiles y vulnerables; por tanto, la fe se verifica en el compromiso con ellos. Una Iglesia que no es servidora pierde la credibilidad”, asegura Caram en una conversación que tiene lugar en los bajos de la Residència Rosa Oriol, uno de los proyectos de la fundación. El edificio sirve como residencia temporal para personas en situación de exclusión social. 

“Hay personas que afirman que serían creyentes si toda la Iglesia fuese como nosotros, pero en el fondo la cuestión es otra. El papa Francisco genera mucha simpatía y adhesión y no por ello hay más práctica religiosa. Lo que la gente entiende es el lenguaje del compromiso, y que la práctica religiosa no es una práctica ritual sino una práctica de servicio. La mejor liturgia que hay es poder servir a las personas”, añade. 

Pobres o empobrecidos

Como escribió José I. González Faus, son una minoría los casos en que los pobres deben su condición a la pereza o falta de aptitudes para desenvolverse en la sociedad. “Los pobres son obra del ser humano. Son, por tanto, en su inmensa mayoría, empobrecidos, oprimidos”, advertía el jesuita. El desmesurado afán de riqueza lleva a unos pocos a acaparar bienes que son, o habrían de ser, comunes. Por eso Sor Lucía prefiere hablar de personas empobrecidas en lugar de pobres. “Cuando compartes, no se multiplican los bienes, simplemente se divide lo que es de todos”. 

“¿Quién es pobre? Todos somos ricos, todos tenemos dignidad y todos somos iguales. Lo que pasa es que desde un punto de vista socioeconómico a mucha gente se le ha ido privando de determinados derechos y se han empobrecido, pero posiblemente en su interior tienen un gran tesoro. No me gustan las etiquetas de ‘pobres’, ‘vulnerables’. Me gustaría que la gente viera personas entre estas colas que se forman en nuestra Plataforma de Alimentos”, enfatiza sor Lucía. “Hace poco —agrega— vinieron dos periodistas manresanas y una de ellas, la fotógrafa, se apartó a echarse a llorar ante la cantidad de vecinos de Manresa que reconoció en la cola”. 

Voluntario del banco de alimentos.
Voluntario del banco de alimentos. Adrián Quiroga.

La amistad con el Papa 

“Estoy muy contenta de saber que no solo tengo enemigos dentro, sino un amigo, el Papa”. Así se expresaba sor Lucía a finales de mayo tras conocerse su nombramiento como priora del convento de Santa Clara, cargo que ocupará, si no pasa nada, durante los próximos tres años. No en vano, el Santo Padre no dejó pasar la oportunidad de felicitar a Sor Lucía a través de una carta en la que le animaba a seguir “siendo testigo de la proximidad, de la misericordia y de la ternura de Dios”. 

De los pontífices que ha conocido, Bergoglio es sin duda el único con el que más y mejor se entiende. “Francisco me ha devuelto la credibilidad del Evangelio. Hace poco le dije que él me está reconciliando con la Santa Madre Iglesia, que más que Madre, a veces parece suegra”, comenta con su habitual espontaneidad y sentido del humor. “En otra ocasión —añade— le dije a Francisco que era muy difícil ser cristiano en la Iglesia católica, a lo que él me respondió: ‘¿Me lo dices o me lo cuentas?’”.

Carta del Papa a Sor Lucía Caram.

Caram admite que con Francisco puede hablar en el mismo lenguaje un Papa que es “creyente y es creíble”, un Papa que ha sido “capaz de curar determinadas heridas en la gente”, como por ejemplo las de Juan Carlos Cruz y James Hamilton, víctimas del pederasta Fernando Karadima a quienes Bergoglio “trata con un gran cariño”. “Francisco es creíble porque lo que dice lo practica”, sentencia.

Hace pocas semanas, Sor Lucía tuvo ocasión de encontrarse en Roma con su amigo y compatriota argentino. Hablaron durante 45 minutos y ella le regaló Manresa ignasiana - 500 anys Sant Ignasii els jesuïtes, el libro del jesuita Francesc Riera, con la petición expresa de que visitara la ciudad en 2022. Sin embargo, el Papa, a pesar de sonreir, no le dio “ninguna esperanza de que vendrá”. “Le dije que para mi su visita era importante, más que por el Año Ignaciano, por lo que supondría en términos de apoyo a Juan José Omella, que en España es lo más parecido al papa Francisco en el sentido en que se cree el compromiso con los más empobrecidos; sin embargo, veo que está bastante solo al frente de la Conferencia Episcopal Española”, reflexiona.

"Creo que Francisco está intentando medir sus fuerzas, y huye de la posibilidad de querer ser utilizado. Si viniera a España en estos momentos "tal vez intentarían hacerle posicionarseen medio de asuntos como el del Valle de los caídos, la independencia de Cataluña o el debate de la secularización; y lo cierto es que los intereses del Santo Padre van por otro lado”, concluye Caram.  

Francisco y sor Lucía
Francisco y sor Lucía

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