100.000 personas se congregan en Almonte El Rocío Chico se hace grande

Unas 100.000 personas, según datos del Ayuntamiento de Almonte, han celebrado este jueves el denominado Rocío Chico, en el que el pueblo almonteño renueva cada año su voto de acción de gracias a la Virgen del Rocío por haberlos "salvado" de la invasión de las tropas francesas en 1812.

Tras el triduo preparatorio celebrado del 16 al 18 de agosto, a las 00:00 horas de este jueves han dado comienzo los actos religiosos centrales de esta efeméride con el Santo Rosario, que se rezó cantado por las calles de la aldea, con el Simpecado de la Hermandad Matriz, iluminado por la luz de velas y bengalas.

Esta mañana a las 10:00 se ha celebrado la Solemne Función del Voto, presidida por el obispo de Huelva, José Vilaplana, quien ha oficiado la misa. Tras la eucaristía se ha procedido a la exposición de Jesús Sacramentado en el presbiterio del Santuario y su procesión bajo palio por el itinerario tradicional dentro de la aldea de El Rocío, que comprende los alrededores de la ermita.

Al finalizar la procesión se ha procedido a la imposición de las medallas a los nuevos hermanos de la matriz almonteña culminando una serie de actos que se han desarrollado en la aldea del Rocío durante toda la semana.

Además de los vecinos de Almonte, en los actos han participado cientos de personas que se encuentran pasando el verano en la aldea almonteña.

Todos los actos recuerdan una tradición que se inició en 1813 cuando se instituyó la acción de gracias a la Virgen del Rocío por su intervención en la Guerra de la Independencia española.

Según la tradición que se rememora cada año, la Virgen impidió, gracias a los rezos de los almonteños, que las tropas francesas arrasaran la localidad de Almonte tras la negativa de la población a incorporarse a las fuerzas galas, y haberse amotinado.

La actitud de los franceses llevó al pueblo de Almonte a alzarse contra la orden, para lo que prepararon un motín en el que perdió la vida el comandante francés Pierre Dossau.

Esto motivó que el mariscal Shoult ordenara arrasar "a fuego y cuchillo" el municipio almonteño, pero, como apuntan las crónicas de la época, una "misteriosa" contraorden hizo retroceder a las fuerzas galas, supuestamente como consecuencia del rezo que en la noche anterior el clero y los vecinos de la localidad encomendaron a la Virgen de El Rocío.

(RD/Efe)

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