Y la con-catedral de san Pedro en Soria, la ermita de san Saturio y los versos de Antonio Machado Antonio Aradillas: El Burgo de Osma, la gran catedral de los "obispillos"

El Burgo de Osma. Catedral
El Burgo de Osma. Catedral

"El Burgo se distinguió ya desde tiempos visigóticos como sede episcopal, dada la importancia de su situación tan apta para aposentamiento de artesanos y comerciantes"

"Se encuentra entre la primera media docena del tan glorioso y monumental tesoro de templos y sedes episcopales de España"

"A la catedral de El Burgo, de estilo gótico y de visita-peregrinación hay que ir con tiempo para llenarse de historia, de arte, de piedad, de devoción y de devociones"

"La riqueza de patrimonio no termina en El Burgo. En Soria, la con-catedral de san Pedro y la ermita de san Saturio merecen una mención, esta última con unos versos, en el acceso, de Machado, soriano por adopción y por 'amor'"

El hecho de que a los vecinos de El Burgo de Osma, los de los pueblos cercanos les apliquen el gentilicio de “los obispillos”, puede orientar una buena parte del contenido de esta información religiosa dedicada a su catedral, a su historia y a la de comarca en la que se ubica la ciudad, que en la actualidad apenas si rebasa los 5.000 habitantes, núcleo principal de la ribera baja del Duero en tierras nobles de la provincia de Soria. (A los todavía no muy duchos en catedrales y en geografías administrativas canónicas, no está de más advertirles que este capítulo de nuestro itinerario no está dedicado ahora al templo “Patrimonio de la Humanidad” de la ciudad infinita de Burgos – en plural- en el que reposan los restos y los recuerdos de don Rodrigo Díaz de Vivar, “El Cid”, por antonomasia reconquistadora)

El Burgo –en singular- de mi referencia , que en principio equivalía a “aldea”, con su apellido de Osma –la “Uxama” prehistórica, y después romana- se distinguió ya desde tiempos visigóticos como sede episcopal, dada la importancia de su situación tan apta para aposentamiento de artesanos y comerciantes, que perduró con generosidad durante el Renacimiento hasta el siglo XVIII, acentuando el carácter de urbe ruralizada con inconfundible atmósfera clerical, todavía perceptible..

En total conformidad con los expertos en la historia y en la valoración artística del prodigioso listado de las catedrales de España, es obligado reconocer que la de El Burgo de Osma se encuentra entre la primea media docena de tan glorioso y monumental tesoro de templos, sedes episcopales. Es posible, y lamentable, por tanto, que, tal vez porque Soria y su provincia sean lo que son, tanta gloria y su correspondiente reconocimiento hayan pasado inanemente tan desapercibidos.

Sobre lo que fuera templo románico, y aprovechando algunos de sus restos, la actual catedral de El Burgo comenzó a reconstruirse el año 1232 por obra y gracia del monje cluniacense Pedro de Osma, y en consonancia con los cánones propios del estilo gótico, dándose por terminada a mediados del siglo XIV, aunque son notables añadidos posteriores..

De la visita-peregrinación por el interior de la catedral a la que se accede por la Puerta Principal, por la de san Miguel o por la “Copiscolía”, con tiempo para llenarse de historia, de arte, de piedad, de devoción y de devociones y sin tener que seguir itinerarios turísticos, es preciso , -imprescindible- contar con datos, estaciones y estancias excepcionales, después de haber admirado la monumental torre barroca con sus 72 metros de altura, dos cuerpos, y un remate, desde el que se contemplan vistas supremas de la ciudad y de la comarca..

En el interior del templo, de tres naves y con influencia francesa, se nos presenta el Retablo Mayor, obra de Juan de Juni y Juan Picard. Es de admirar la verja plateresca de Juan Francés, del siglo XVI, que cierra la capilla central. En la Sala Capitular destaca -¡y de qué forma¡- el monumental sepulcro de san Pedro de Osma, del siglo XIII, de estilo gótico, en posición yacente , y solemnemente revestido de pontifical. El mausoleo se apoya en el suelo sobre cuatro leones, con arquivoltas decoradas con figuras de animales, seres fantásticos y motivos florales.

El escudo de armas del obispo don Alfonso Enrique, patrocinador de la obra, se halla en el claustro. Dignas de admiración, y como otras tantas lecciones de religiosidad, son las capillas de Santiago, de san Pedro, la escalera con remembranzas de la super escalera dorada de la catedral de Burgos y la capilla de la Virgen del Espino, patrona de El Burgo, siempre visitada por devotos..

El coro del templo catedralicio es de estilo renacentista, con 71 asientos, y su silla principal luce el escudo del obispo don Tello. En el trascoro se halla el retablo de san Miguel, del siglo XVI, con los correspondientes escudos episcopales, en este caso de don Pedro Álvarez de Acosta. El púlpito, de mármol blanco, luce el escudo del cardenal Pedro González de Mendoza y en su tornavoz, otra vez el del obispo Acosta. La Capilla Palafox, del siglo XVIII, fue diseñada por Juan de Villanueva y Francisco Sabatini.

Mención relevante reclama el Museo y en el mismo el hermosísimo y valioso ejemplar del “Beato de Osma”, que reproduce los comentarios del “Apocalipsis del Beato de Liébana”. El de Osma, del año 1086, cuenta con 166 folios y miniaturas mozárabes, en sorprendentes e intensos colores rojos, amarillos y verdes. Solo la contemplación de este ejemplar único en el mundo justificaría sobradamente el desplazamiento a El Burgo de Osma, a orillas del río Ucero.

Ante tantos escudos episcopales y tantas riquezas catedralicias empadronadas en esta población soriana de la España hoy vacía o vaciada, se me ocurre insertar el siguiente párrafo del Abad General de la Orden del Cister, conocido como “Pedro el Venerable”, del siglo XIII, muerto ya san Bernardo de Claraval (a.1134-53).

De esta santa catedral de El Burgo, en su día fue canónigo quien habría de ser después santo Domingo de Guzmán, embajador regio casamentero, fundador de la sagrada Orden de los Padres Predicadores, o “Dominicos”, teólogos por naturaleza y maestros por la gracia de Dios.

“¡Oh, vanidad de vanidades, locura más que vanidad¡. La Iglesia brilla por todas partes, pero los pobres están en la indigencia; sus muros, cubiertos de dorados y tapices, pero sus hijos carecen de ropa; los fisgones encuentran en las iglesias con qué satisfacer su curiosidad y los pobres no encuentran en ellas con qué paliar sus miserias…”

El palacio del obispo, con portada de arco polilobulado, el Seminario, la Universidad de santa Catalina, el hospital de san Agustín, y toda la ciudad, rezuma clericalidad y cultura por todos sus costados, tradiciones y fiestas El Burgo, según el censo del año 2018 contaba con 5.032 habitantes….

La con-catedral de san Pedro en Soria

Como nuestra catedral soriana es y se corresponde con la diócesis de El Burgo de Osma-Soria, es explicable que se haga alguna referencia a su con-catedral de la capital de la provincia, con le dedicación a san Pedro, que adquirió tal categoría diocesana compartida por la bula “Quandoquidem Animarum” firmada por el papa Juan XXIII el 9 de marzo de 1960.

El templo es de finales del siglo XI, reedificado en varias ocasiones, en el XVI, con tres naves góticas y preciosos retablos. En su Altar Mayor se venera la valiosa reliquia del “Lignum Crucis”, procedente de la parroquia de la Santa Cruz, así como una pintura de Tiziano y el tríptico de la Crucifixión, obra flamenca del año 1559. El claustro posee arquerías con columnas coronadas con curiosos e interesantes capiteles.

A tan solo unos devotos pasos de esta con-catedral se encuentra la ermita de san Saturio, que se alza sobre un promontorio rocoso en una de cuyas cuevas viviera penitencialmente el celestial patrono de Soria.

Como no podía ser de otra manera, en su acceso nos dejamos guiar por estos versos del soriano por adopción y por “amor”, -Leonor-, don Antonio Machado:

“Estos chopos del río que acompañan/ con el sonido de sus hojas secas/ y el son del agua cuando el viento sopla…” En lontananza, siempre, también ahora- se percibe con seguridad y firmeza la esperanza de “un verde sueño/ del suelo gris/ y de la parda tierra”

Volver arriba